La actividad económica se recuperó durante el año pasado del impacto sufrido por la pandemia en 2020, y cerró el 2021 con un crecimiento acumulado del 10,3%. Así se desprende del EMAE difundido ayer por el INDEC, en el que se registró el primer crecimiento anual en los últimos cuatro años y la suba más alta desde el inicio de la serie en 2004.
En diciembre, el indicador mejoró 0,9% frente a noviembre, anotando la segunda suba consecutiva en la comparación mensual sin estacionalidad y la octava a lo largo de todo el año. Frente al mismo mes de 2020, en tanto, el crecimiento fue 9,8%.
Según informó el INDEC, en diciembre se reportaron mejoras interanuales en 13 de los 15 sectores que conforman el EMAE, entre las que se destacó el alza de Hoteles y restaurantes (43,5%) y Transporte y comunicaciones (16,9%).
“El sector de Transporte y comunicaciones fue, además, uno de los de mayor incidencia en la variación interanual, junto con la Industria manufacturera (9,9% interanual): entre los dos aportaron 2,9 puntos porcentuales al incremento del índice total del EMAE”, señaló el organismo.
“El nivel del EMAE de diciembre de 2021 termina casi 5% (4,9%) arriba de los niveles prepandemia y la actividad terminó recuperando prácticamente toda la caída de 2020, que fue de 9,9%. Es decir que fue prácticamente todo recuperación: si no hubiese caído casi 10%, difícilmente se hubiese podido tener esta cifra de recuperación en 2021”, explicó a Ámbito el economista de Equilibra Lorenzo Sigaut Gravina.
Lo que viene
Según se desprende del borrador del acuerdo en el que están trabajando el Gobierno y el FMI, que se filtró días atrás, se prevé que el PBI crezca entre 3,5% y 4,5% este año. De todas formas, desde algunas consultoras privadas estiman que ese número será inferior y que podría rondar, por efecto del “arrastre estadístico”, el 3%.
“Si bien el arrastre estadístico que deja el fin del año pasado es elevado, hablamos de entre 3% o 4%, creo que el nivel de actividad va a estar por debajo del 3,5% que estima el Gobierno. Lo empezamos a ver en enero, cuando tuvimos algún impacto en la oferta por los múltiples casos de covid. Y en febrero, volvimos a tener mucha incertidumbre cambiaria y financiera, con dudas en torno al acuerdo con el FMI, y una nueva restricción a las importaciones, por la capacidad económica que decide AFIP a la hora de autorizarlas o no”, señaló Sigaut Gravina.
Esas restricciones, destacó el economista, “significan que escasean los dólares”. “Si se siguen restringiendo los dólares, no se puede crecer. Por lo menos, en los sectores más dependientes de insumos importados. Es un limitante fuerte, porque este año vamos a tener menos exportaciones agropecuarias, porque la sequía fue dura, y todavía falta la suba de tasas de interés de Estados Unidos, que va a ser inminente y que va a tener un impacto negativo en commodities. Sumado a un incremento del déficit en el turismo internacional, a medida que se quitan las restricciones para viajar al exterior. Y el déficit energético también va a ser más elevado este año”, remarcó Sigaut Gravina, quien detalló: “Con todo esto quiero decir que habrá menos agrodivisas, más déficit de turismo internacional, más déficit energético, todo genera que sea más difícil aumentar las importaciones para crecer. Si además el acuerdo con el FMI exige mucha acumulación de reservas, el gran problema va a ser la restricción externa: no va a haber suficientes dólares para sostener el nivel de actividad del cierre del año pasado. Es decir que, en mi opinión, no se va a poder lograr un 3% o 3,5% que piensa el Gobierno”.
En la misma línea, desde la firma LCG sostuvieron que “el crecimiento de la actividad en 2022 presentará ciertas dificultades y se verá condicionado por la corrección de varios desequilibrios (fiscal y tarifario, por ejemplo), junto con una dinámica inflacionaria alta que erosiona los salarios, vulnerando el crecimiento del consumo”. “Por otro lado, la actividad de la industria y el comercio quedará parcialmente supeditada a la disposición de divisas que surja del balance cambiario”, remarcaron desde la consultora. Así, concluyeron: “En virtud de estas condiciones, esperamos cierta desaceleración en el ritmo de recuperación en el corto plazo y un crecimiento anual de la actividad más bien en línea con el arrastre estadístico del 3% que dejó 2021”.
En tanto que para Martín Burgos, economista del Centro Cultural de la Cooperación, la proyección del Gobierno puede cumplirse: “Creo que puede continuar el rebote por varios factores: buenos precios de cosecha, mejora de salarios que redundaría en mejora de consumo y mejora en el empleo por mayor uso de capacidad de producción industrial. Lo interesante es que, además de la pandemia, tenemos para recuperar lo perdido en 2018/19”.
Dejá tu comentario