10 de junio 2005 - 00:00

Peligra ya el suministro de gas a Brasil y a la Argentina

Alejandro Toledo y Ricardo Lagos
Alejandro Toledo y Ricardo Lagos
La cuestión del gas será el tema más importantes de la agenda entre los presidentes Néstor Kirchner y Ricardo Lagos, que almorzarán en Río Gallegos, luego de inaugurar una obra de repavimentación del paso fronterizo Monte Aymond.

A la preocupación por la crisis en Bolivia y los riesgos de desestabilización en la región, se suma una creciente incertidumbre sobre el suministro de gas desde el país del Altiplano tanto en fecha inminente como en mediano plazo.


En lo inmediato, tras la toma de una planta de tratamiento de gas de su propiedad en territorio boliviano, Petrobras anunció ayer que en una semana podría disminuir e incluso suspenderse el suministro de gas a Brasil, lo que traería aparejado serios problemas a la industria de este país.

En lo que se refiere al gas boliviano que importa la Argentina, voceros de Repsol YPF dijeron ayer que «por ahora» no hay problemas en los yacimientos de donde se extrae el producto. Pero posteriormente creció el pesimismoen la empresa cuando se supo que el Congreso boliviano no pudo reunirse en Sucre para definir la renuncia de Carlos Mesa y su sucesión.


En las petroleras que producen gas en nuestro país se cree que una eventual interrupción del gas procedente de Bolivia, impactará directamente en las exportaciones a Chile.

Desde principios de mes, las ventas al país trasandino se encuentran en alrededor de 19 millones de metros cúbicos diarios, frente a los 22 millones que se venden en pleno verano. En tanto, la importación desde Bolivia se ubica por debajo de 5 millones de metros cúbicos por día, aun cuando están contratados 7,7 millones.

Esta situación es atribuible a las condiciones del tiempo en nuestro país, que con temperaturas casi estivales desalentó el consumo de gas en los hogares. Por eso, hay quienes aseguran que si se corta la importación desde Bolivia, el efecto sobre la oferta local será neutralizado y las limitaciones a Chile se mantendrían dentro de niveles razonables.

Se aseguraba ayer que estas cuestiones formarán parte de la agenda privada de Kirchner y Lagos, mientras que estando los dos en plena campaña electoral les resulta importante evitar problemas de energía que creen un factor contraproducente en el público y puedan ser utilizados por la oposición.

Por el momento, la Argentina le aseguró ya a Lagos, y se lo ratificará hoy, que cumplirá con el suministro destinado a los usuarios residenciales de Santiago y los destinados a la industria con contrato interrumpible.


Se especula que hoy la Argentina seguirá asegurando el abastecimiento desde el centro y sur del país, porque en pleno invierno los gasoductos locales no tienen posibilidad de transportar ese volumen en el mercado local, si se le corta a Chile. Lo que quedaría entre paréntesis por la crisis boliviana es el gas argentino (unos 5,5 millones de metros cúbicos diarios) destinado al norte chileno que entra por los gasoductos Norandino y Atacama.


Ya en sus expresiones públicas, Kirchner y Lagos anunciarán un proyecto para comprar gas de Camisea en Perú, con el cual Chile dejaría de depender del suministro argentino. El plan terminó interesando a Brasil que necesita entre 8 y 10 millones de metros cúbicos para Porto Alegre y ya sabe que no lo podrá importar de la Argentina. Por último, también adhirió Uruguay, que también quiere dejar de depender de nuestro gas ante la evidencia de que escasea y que es difícil que la situación se revierta antes de dos o tres años.

El gas de Camisea llegaría por un gasoducto a construir desde Tocopilla (punto entre Lima y el megayacimiento) hasta el norte de Chile y desde allí a la Argentina, sur de Brasil y Uruguay. Por ahora es sólo una intención: representantes de los cuatro países, entre ellos el ministro de Planificación,
Julio De Vido, viajarán el lunes a Lima para tratar el tema con el presidente Alejandro Toledo. Funcionarios peruanos ya dijeron que la prioridad es el acuerdo previo con México para venderle gas licuado con gas de Camisea. Habría que saber si las reservas alcanzan para el proyecto de gas licuado (18 millones de metros cúbicos diarios) y el gasoducto del Mercosur (30 millones) cuando la producción actual de Camisea es de 12,5 millones diarios. El otro punto es si el precio en la frontera argentina es el que los demandantes del producto están dispuestos a pagar. Por todo eso, se trata de un proyecto todavía apenas dibujado pero que permite alentar expectativas, en momentos que la crisis boliviana amenaza cambiar el panorama energético del Cono Sur.

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