Peligra ya el suministro de gas a Brasil y a la Argentina
-
El endeble cese al fuego entre EEUU e Irán trae alivio a los mercados
-
Ganó miles de dólares y enseña sus trucos en las redes sociales: los métodos virales de la influencer del ahorro
Alejandro Toledo y Ricardo Lagos
A la preocupación por la crisis en Bolivia y los riesgos de desestabilización en la región, se suma una creciente incertidumbre sobre el suministro de gas desde el país del Altiplano tanto en fecha inminente como en mediano plazo.
En lo que se refiere al gas boliviano que importa la Argentina, voceros de Repsol YPF dijeron ayer que «por ahora» no hay problemas en los yacimientos de donde se extrae el producto. Pero posteriormente creció el pesimismoen la empresa cuando se supo que el Congreso boliviano no pudo reunirse en Sucre para definir la renuncia de Carlos Mesa y su sucesión.
Por el momento, la Argentina le aseguró ya a Lagos, y se lo ratificará hoy, que cumplirá con el suministro destinado a los usuarios residenciales de Santiago y los destinados a la industria con contrato interrumpible.
Se especula que hoy la Argentina seguirá asegurando el abastecimiento desde el centro y sur del país, porque en pleno invierno los gasoductos locales no tienen posibilidad de transportar ese volumen en el mercado local, si se le corta a Chile. Lo que quedaría entre paréntesis por la crisis boliviana es el gas argentino (unos 5,5 millones de metros cúbicos diarios) destinado al norte chileno que entra por los gasoductos Norandino y Atacama.
Ya en sus expresiones públicas, Kirchner y Lagos anunciarán un proyecto para comprar gas de Camisea en Perú, con el cual Chile dejaría de depender del suministro argentino. El plan terminó interesando a Brasil que necesita entre 8 y 10 millones de metros cúbicos para Porto Alegre y ya sabe que no lo podrá importar de la Argentina. Por último, también adhirió Uruguay, que también quiere dejar de depender de nuestro gas ante la evidencia de que escasea y que es difícil que la situación se revierta antes de dos o tres años.
El gas de Camisea llegaría por un gasoducto a construir desde Tocopilla (punto entre Lima y el megayacimiento) hasta el norte de Chile y desde allí a la Argentina, sur de Brasil y Uruguay. Por ahora es sólo una intención: representantes de los cuatro países, entre ellos el ministro de Planificación, Julio De Vido, viajarán el lunes a Lima para tratar el tema con el presidente Alejandro Toledo. Funcionarios peruanos ya dijeron que la prioridad es el acuerdo previo con México para venderle gas licuado con gas de Camisea. Habría que saber si las reservas alcanzan para el proyecto de gas licuado (18 millones de metros cúbicos diarios) y el gasoducto del Mercosur (30 millones) cuando la producción actual de Camisea es de 12,5 millones diarios. El otro punto es si el precio en la frontera argentina es el que los demandantes del producto están dispuestos a pagar. Por todo eso, se trata de un proyecto todavía apenas dibujado pero que permite alentar expectativas, en momentos que la crisis boliviana amenaza cambiar el panorama energético del Cono Sur.



Dejá tu comentario