25 de enero 2001 - 00:00

Peligroso proyecto de lavado de dinero

De acuerdo con el borrador que anoche técnicos del Ministerio de Justicia y de la Secretaría de Programación para la Prevención de la Drogadicción y la Lucha contra el Narcotráfico definían sobre la reglamentación de la Ley 25.246 de Lavado de dinero, surgen serias preocupaciones sobre el accionar de la llamada Unidad de Información Financiera (UIF), que tendrá un fuerte sesgo político.

Para entender el peligro que se cierne de la mano de la UIF, cabe recordar que concentrará toda la información vinculada a las operaciones financieras superiores a los 10.000 pesos.

Por ello, lo preocupante es el perfil político de la conformación orgánica de esta nueva dependencia oficial.

Presidente

Según trascendió, esta Unidad estaría presidida por el subdirector de Política Criminal, Francisco D'Albora, un sobreviviente del Ministerio de Justicia desde la gestión del menemista Elías Jassan.

D'Albora estaría acompañado por Luis Tonelli, hombre de Machinea e hijo del ex ministro de Trabajo de Alfonsín, Ideler «comodín» Tonelli, que fuera interventor en Corrientes de Menem. También serían de la partida Marcelo Sain, hombre del Frepaso y del riñón de Juan Pablo Cafiero, que tras frustrarse su desembarco en la SIDE, tendría un cargo asegurado en la UIF.
Los otros dos puestos serían para Zenón Biagosch (que se desempeña en la consultora Arthur Andersen) y Alberto Curia, quien se ocuparía de las relaciones institucionales del organismo. Resta definir otro puesto.

Estas unidades dependen, en todo el mundo, del Banco Central. Pero en el caso argentino, estará bajo la órbita del Ministerio de Justicia.


En aras de contener el gasto público, este organismo tendría una estructura de unas 300 personas con el objetivo de recabar información y mantenerla reservada. Cabe señalar que las estadísticas muestran que de un millón de operaciones, podría aparecer una sola vinculada a algún tema de lavado de dinero.

A París

Este año, precisamente, se va a reunir en París el Grupo de Acción Financiera que agrupa a las UIF del mundo. Curiosamente, todos los países envían a dos representantes. La Argentina mandaría a los seis nuevos funcionarios.

Al analizar el borrador, surgen dudas sobre la pericia y conocimiento de quienes lo redactaron, ya que (por ejemplo) resultan redundantes los controles que establecen; hoy ya existen estos mecanismos preventivos por parte del Banco Central.
Es el caso, por ejemplo, del control de «alerta temprana» y «operación sospechosa». Estas prácticas están actualmente previstas, y las entidades financieras son pasibles de sanciones, multas y hasta la liquidación, junto con inhibiciones para los directivos.

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