El 94% del personal doméstico se desempeña en negro, con lo que está fuera de toda cobertura de la seguridad social, sostiene la Fundación IDESA, que advierte, además, que «la desprotección no se agota en este masivo incumplimiento de las normas, sino también en el propio contenido de las mismas».
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Por ejemplo, a las pocas empleadas domésticas contratadas en blanco se les aplica un tratamiento muy diferente que al resto de los trabajadores. «En materia de seguridad social no tienen derecho a recibir asignaciones familiares ni protección contra accidentes de trabajo y tienen una cobertura de salud limitada. Los aumentos de sueldo decretados por el gobierno no implican mejoras en sus ingresos, pero sí en sus erogaciones (por ejemplo, incrementos en costos de transporte).»
El informe de la entidad que dirige el economista Osvaldo Giordano señala, además, que «las últimas decisiones de la Corte Suprema de Justicia en materia laboral profundizan este trato discriminatorio hacia uno de los segmentos que más necesitan la protección del Estado. La Corte consideró que la indemnización por despido contemplada en la Ley de Contrato de Trabajo no debe ser inferior a 66% del salario por año de servicio. La decisión apeló a un instrumento de extrema excepción legal, para contemplar el caso de un trabajador cuyo salario era de $ 11 mil, es decir el equivalente a 48 meses de salario de una empleada doméstica promedio. Sin embargo, para estas trabajadoras, en su gran mayoría mujeres pobres, la Corte acepta que la norma fije una indemnización equivalente a 50% del salario por año de servicios. En igual sentido, declaró la inconstitucionalidad la Ley sobre Riesgos del Trabajo por desacuerdos en el monto y la modalidad de las prestaciones monetarias, pero implícitamente acepta que el servicio doméstico -trabajo que tiene riesgos laborales superiores a muchas otras actividadesno tengan ningún tipo de protección. IDESA para llegar a estas conclusiones cruzó información del INDEC y de la AFIP, determinando que «el empleo doméstico representa casi 30% del empleo asalariado femenino; más de 50% de las mujeres con baja educación trabajan como empleadas domésticas, siendo por amplia diferencia su principal fuente de inserción laboral. Apenas para 50 mil trabajadoras se hacen aportes, cuando se estima que el empleo total del sector sería superior a 860 mil».
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