24 de diciembre 2007 - 00:00

Pese al plan de Cristina, el sistema opera al límite

El plan de uso racional de la energía, que anunció el gobierno, volvió a quedarse a mitad de camino, según reconocen en privado empresarios industriales y energéticos. Hay dudas, además, de que sólo con el adelantamiento de la hora por tres meses y medio y la distribución masiva de lámparas de bajo consumo -las dos medidas más importantes del plan-se pueda llegar a un ahorro de 2.300 megavatios, tal como aseguró el ministro de Planificación, Julio De Vido.

En forma institucional, las entidades empresarias como la UIA y la Asociación de Empresarios Argentinos (AEA) saludaron el plan. Sin embargo, los industriales creen que las medidas tomadas por ahora no alcanzan para evitar que vuelvan a aplicarse restricciones a las plantas fabriles y comercios en los momentos en que la demanda residencial se acelere, ya sea por calor o por frío intenso.

El programa, tal como fue presentado, es un llamado a que los agentes sociales ahorren energía. Pero no hay premios y castigos más contundentes que los vigentes hasta ahora, para que haya respuesta positiva. No se puede presumir que el público, las empresas privadas, y aun las propias dependencias oficiales, cumplirán el mandato de utilizar aire acondicionado a 24° o que cambiarán las lamparitas incandescentes por las poco estéticas lámparas de bajo consumo.

No hay en el plan una disminución del horario en la administración pública, y sólo se hablade apagar las computadoras a las 18. Tampoco queda claro desde cuándo y cómo regirá la limitación a la iluminación ornamental en los edificios públicos.

Todavía no está resuelto además cómo se repartirán 5 millones de lámparas de bajo consumo que se planea distribuir en una primera etapa y que serían adquiridas por el Estado nacional, sin licitación, a Cuba, que tiene un excedente del producto a su vez importado de un tercer país.

Según algunas entidades, las empresas entregarán a sus trabajadores sin cargo dos lámparas de bajo consumo. Según la propuesta oficial, las distribuidoras eléctricas que dependen del Estado nacional (Edenor, Edesur y Edelap), deben hacer el reparto en hogares de pocos recursos, custodiando que el usuario cambie lo que recibe por dos lámparas comunes. No queda claro si las lámparas también llegarán fuera del área metropolitana.

Para los representantes de las empresas energéticas, hay un primer paso positivo que es el reconocimiento de la crisis energética que, se teme, llegaría a su momento más grave en el próximo invierno. Pero también piensan que el mantenimiento de tarifas bajas en relación al resto de los productos, desincentiva cualquier tipo de ahorro. Algo de eso, se afirma, también habría en el sector industrial, aun cuando el alza mayor del consumo proviene del sector doméstico. En la Argentina, por cada punto de suba del PBI aumenta de 0,8% a 0,9% la demanda eléctrica. En países más desarrollados, ya se logró que por cada punto del PBI, la demanda de energía crezca medio punto.

El cambio de horario fue también recibido con reservas, sobre todo por las provincias del Oeste, donde a partir del domingo el sol se estará poniendo alrededor de las 23. La medida fue cuestionada en el interior, aunque hay provincias donde ya se venían aplicando planes forzosos de ahorro porque las redes de transmisión y distribución no pueden soportar la demanda.

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