15 de marzo 2002 - 00:00

Picardías de bancos y casas de cambio para ganar más

Las intervenciones del Banco Central no hacen mella en un mercado cambiario que ya le tomó el tiempo. El cierre de ayer en $ 2,45, pese a haber intervenido 8 veces con un total de u$s 100 millones, se asemeja mucho a un fracaso.

No está siquiera la excusa de los exportadores, porque ayer liquidaron divisas, aunque por cuentagotas. Pero en la otra punta, aguardaron esos dólares los importadores, las empresas que querían asegurar cambio y el público. La gente que hacía fila frente a las casas de camvuelvo los pesos». Los enemigos de la dolarización deben padecer este desprecio a la moneda local, bastante descuidada, por cierto, como lo prueba los casi $ 200 millones que se emiten (vía redescuentos a los bancos) cada día.

Quizás ahora los operadores de la mesa del Banco Central comprendan la agilidad del mercado que se hace fuerte con las regulaciones que buscan debilitarlo. A la gente, a las casas de cambio, a las cuevas, a todos, por norma del Banco Central se les exige que se identifiquen para comprar dólares. Lejos de amedrentar esta exigencia, encarece al dólar porque aumenta la brecha entre la compra y la venta y alienta una comisión en negro.

•Circuito

Para entender cómo funciona el mercado, basta seguir el circuito del dólar desde que sale del Banco Central. La autoridad monetaria le vendía ayer a $ 2,31 a las casas de cambio y bancos que aceptaban revenderlos con un margen de 5 centavos. El operador de esos lugares, a su vez colocaba una buena parte en las «cuevas» con ese margen de 5 centavos en blanco, pero recibiendo en negro 4 centavos más, con lo que el precio llegaba a $ 2,40. Luego, en el mercado mayorista terminaba a $ 2,45 y al público cerca de $ 2,50. Como ya tienen el «timing» de las intervenciones, los que le compran al Banco Central muchas veces «pisan» el dólar, es decir lo retienen y lo venden antes de la segunda intervención cuando el precio comienza a recalentarse.

Los técnicos y el propio gobierno quizá no entiendan qué motiva las compras. Dicen que pueden planchar al dólar con las reservas que acumulan y que, además, tienen el dinero de los exportadores pendiente de liquidar. Pero no toman en cuenta que del otro lado no interesa tanto la política monetaria del Banco Central como la incertidumbre por lo que viene y la necesidad de estar cubierto con una moneda dura en un país que no tiene sistema financiero y donde por su ahorro a 7 días en pesos se le paga 8% anual, que equivale a lo que sube el dólar en dos días.

•Pasillo

Otro factor que hace al encarecimiento del dólar es que no existe el mercado del dinero. En los años de Raúl Alfonsín, la gente colocaba a tasas muy altas sus australes contra cheques en mesas que muchas veces eran de los bancos. Hoy no lo puede hacer sencillamente porque no se puede ejecutar un cheque que no se paga (la ley prohíbe esta acción judicial por seis meses). Se llega al absurdo de que quien quiere lograr ahorrar en pesos, tenga que ir a una «cueva» donde lo coloca contra garantía de dólares a una tasa de 6,5% mensual. El que toma contra dólares es alguien que tiene que hacer una operación puntual y no quiere vender sus divisas porque cree que van a subir más que la tasa que paga.

Entonces, no hay aplicación para los pesos. Mientras gran parte del dinero del ahorrista está en el «corralito» y esto hace que hoy por hoy haya desaparecido el plazo fijo como alternativa de inversión, afuera del «corralito» hay un «pasillo» que lleva hacia el dólar y después al colchón, porque no hay dónde colocarlo, salvo que se lo lleven del país.

De allí la recomendación del indio
Anoop Singh del FMI sobre que la flotación del peso sea absolutamente libre. Que el Banco Central no intervenga. Singh recuerda la experiencia de Rusia cuando el FMI entregaba el paquete de ayuda en la ventanilla del Banco Central y después se lo llevaba el mercado que compraba todo con devaluados rublos en cada intervención.

Dejá tu comentario

Te puede interesar