Pierden, pero igual se van. Baja BCRA el dólar para atacar campo e industria
Con fuerte intervención, el Banco Central llevó el dólar a los mínimos de los últimos doce meses. Seguirá en baja (cerró a $ 3,13 en casas de cambio y $ 3,10 en el mayorista) y a ello están apostando ahora grandes operadores. Se revirtieron las expectativas en dos semanas, ahora con bancos y fondos anticipando un tipo de cambio cercano a los 3 pesos. Con tasas por encima de 20% anual y dólar en baja, hasta exportadores de granos el viernes estuvieron vendiendo divisas. Ya a $ 3,20, Juan Lascurain, titular de la UIA, reclamaba para beneficio propio un incremento adicional de la paridad cambiaria. El impacto en la inflación poco le interesa. Desde el campo obviamente también lloverán críticas adicionales a la suba de las retenciones. La calma en lo financiero aún parece lejana, mientras continúe el conflicto con el agro. El público sigue dolarizándose porque es el mejor refugio en este contexto de incertidumbre. La contracara de esto fue la caída de depósitos en pesos, que ascendió a los $ 10.000 millones en mayo, sumando a la evolución negativa de los plazos fijos el comportamiento de las cuentas corrientes y cajas de ahorro.
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Los negocios en las casas de cambio no ceden y ya casi igualan a los de los mercados mayoristas.
Esta ansiedad por cubrirse ante la crisis del campo y la inflación les impide ver que el plazo fijo rindió en el mes 1,17%, que si bien es menor que la inflación real, en dólares representó una ganancia de 3%, una tasa que en Estados Unidos se logra si se ahorra a más de un año en plazo fijo. Pero eso no parece interesar y se estima que los plazos fijos del público cayeron alrededor de $ 6 mil millones en mayo.
Las acciones también reaccionaron por la suba del crudo. Las empresas petroleras fueron decisivas para que el promedio de los papeles líderes suba 5,25% en mayo.
Hasta la última semana del mes pasado, bonos y acciones venían en caída, pero la intervención del Banco Central pudo torcer el rumbo y mostrar indicadores más presentables, aunque siga la desconfianza en los bonos.
La suba de los títulos públicos y la caída del dólar se deben a que la entidad de Martín Redrado está actuando como lo haría un Banco Central si el país enfrentara una crisis internacional. Es un esfuerzo que se podría haber evitado si no hubiera existido el conflicto con el campo.
Por caso, los cupones PBI, que no ajustan por inflación, sino por el crecimiento de la economía, fueron las peores inversiones del mes con una caída de más de 4% en sus versiones en pesos y en dólares. A pesar de que a fin de año pagan un dividendo muy alto, los derivados cayeron porque es lo que los inversores piensan del futuro de la Argentina: se crecerá, pero no tanto porque la inflación y la conflictividad social serán un obstáculo.




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