9 de junio 2006 - 00:00

Pintó para paliza y cerró en caricia

Pintó para paliza y cerró en caricia
Temblaron, por momentos, las luces de los paneles y ni qué hablar de los bolsillos de los operadores. Es que el terreno de los mercados de riesgo se convertía en fangoso, con todas las condiciones para diagramar un «jueves negro». En lo que nos tocaba, ver el mínimo alcanzado por el Merval da testimonio exacto para las conclusiones.

Partiendo de cierre anterior de 1.619 puntos, llegó a tocar fondo en solamente «1.551» y en un formidable derrapar -unos 70 puntos- que amagaba con perfiles de «corrida».

En el exterior la situación estaba en términos similares, ahora echando culpas a suba de tasas en Europa, y el desarrollo -para colmo- tendía a ampliar el volumen en la baja de precios, en lugar de contraerlo. Después, sin siquiera saberse un tema puntual para explicar el vuelco, lo que iba para una «paliza» en los recintos bursátiles, se fue transformando en una aparición de demanda que fue asimilando y recomponiendo cotizaciones e índices. En lo que hace a Buenos Aires, retornó la carta clásica de una demanda «dirigida» y con el blanco puesto en Tenaris.

Por allí se movilizaron 700.000 papeles y haciendo buena parte del efectivo del día que se amplió a $ 80 millones. En la columna del índice ponderado, Tenaris resultó clave para que el Merval apenas sufriera con 0,85% en la clausura y una marca de 1.605 puntos. Aportó 1,5% y fue la segunda mejor especie del día, después de Pampa. Acíndar y Bansud supieron ser acompañantes del repunte. Entre el resto hubo predominio bajista, como para considerar que la rueda resultó satisfactoria: por haber evitado males mayores. Aunque con muchas turbulencias. Y seguirá.

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