Washington - George W. Bush, pidió ayer al Congreso que ponga fin a una prohibición sobre la perforación petrolífera costa afuera, respondiendo a la preocupación de los consumidores por los precios récord de los combustibles; una propuesta que sería rechazada por los ecologistas.
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«Todo estadounidense que conduce al trabajo, compra alimentos o envía un producto ha sentido el efecto. Y las familias de todo el país esperan una respuesta de Washington», dijo ayer el presidente de Estados Unidos.
Como los precios promedio de las naftas en Estados Unidos han superado este mes el nivel de los 4 dólares el galón por primera vez, la política energética se ha convertido en un tema clave en la carrera presidencial antes de las elecciones de noviembre. Bush afirmó que abrir tierras federales en el mar en las Costa Este y Oeste de Estados Unidos, donde la perforación petrolífera ha estado prohibida tanto por una orden presidencial como por una moratoria parlamentaria, podría tener como resultado alrededor de 18.000 millones de barriles de petróleo.
Eso satisfaría el actual consumo de Estados Unidos por alrededor de dos años y medio, pero probablemente se tardaría una década o más en hallar el petróleo y producirlo.
El impacto sobre los precios del petróleo en el corto plazo está abierto al debate. La perspectiva de un mayor suministro de energía en el futuro podría calmar a los operadores nerviosos que ven avecinarse una escasez global de petróleo, pero cualquier suministro nuevo estaría a años de distancia aún si el Congreso actuara rápidamente.
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