Durante la primera hora de operaciones parecía como que el ansiado rally poseleccionario/fin de año se había hecho presente con todas sus fuerzas. Los motivos atrás de esto podían ser desde los datos macro de la inflación minorista, la producción industrial o la utilización de la capacidad instalada, pasando por los buenos números de Hewlett Packard hasta el anuncio de la fusión Kmart-Sears o una nueva merma del petróleo, que bajaba por ese entonces a u$s 45,7 por barril. Si bien los máximos del día se marcaron en torno a las 12, cuando el Promedio Industrial ganaba 1,1% y el NASDAQ 1,6%, para ese entonces los ánimos ya se habían atemperado significativamente. De hecho, a partir de ese momento las acciones comenzaron a perder terreno y media hora antes del cierre se marcaban los mínimos del día, superados sólo por lo que podemos llamar "el tradicional" rally de la última media hora. Cuando sonaba la campana, el Dow quedaba en 10.549,57 puntos, reduciendo su mejora a 0,59%, en tanto el índice tecnológico ganaba 1,01%. Aunque podemos vincular el malhumor de la tarde con el repunte que experimentaban el petróleo (cerró en u$s 46,84), los bonos del Tesoro y el oro (marcó un nuevo un máximo para los últimos 16 años) o con el desplomarse del dólar (quedó en u$s 1,3034 por euro, nuevo mínimo histórico), el impresionante volumen negociado -casi 1.700 millones de papeles en el NYSE y más de 2.200 millones en el NASDAQ sugiere que tal vez la explicación no sea tan simple. Es bueno recordar que seguimos marcando nuevos máximos para lo que va del año.
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