En 2020, la pobreza llegó al 42% y afecta a más de 12 millones de argentinos

Economía

En el segundo semestre, el indicador creció 1.1 punto con respecto a la primera mitad del año. El 57,8% de los niños menores de 14 años son pobres y casi 1,7 millones de ellos no llega a cubrir sus necesidades básicas.

La pobreza en el país aumentó al 42% durante el segundo semestre del año pasado, luego del registro de 40,9% registrado en la primer mitad de 2020. Mientras que el nivel de indigencia alcanzó el 10,5% de las personas.

Según informó ayer el INDEC, esto implica que dentro de los 31 aglomerados urbanos relevados 2.926.890 hogares que incluyen a 12.000.998 personas se encuentran bajo la línea de pobreza. Un número que, proyectado a todo el país, se eleva a 19.000.000. Dentro de ese conjunto, unos 3 millones de personas viven en condiciones de indigencia.

“En la comparación interanual crecieron ambos indicadores: los hogares pobres lo hicieron en 5,7 p.p. y las personas bajo la línea de pobreza, en 6,5 p.p.; mientras que los hogares indigentes aumentaron en 2,1 p.p. y las personas bajo la línea de indigencia, en 2,5 p.p.”, señaló el organismo en su informe.

La pobreza sigue mostrando mayor incidencia entre los menores de 14 años. En este caso, la incidencia llega al 57,8%, lo que equivale a un crecimiento de 5,5 p.p. con respecto a un año atrás y 17 p.p. en relación a dos años atrás. Poco más de 6,3 millones de niños viven bajo condición de pobreza; de ellos 1,7 millones no llega a cubrir requerimientos mínimos alimentarios.

“La brecha de pobreza se elevó a 41,9%. Esto significa que no sólo se incrementó el número de pobres, sino que los pobres se volvieron más pobres: en el último semestre, el ingreso promedio de los hogares pobres sólo llegó a cubrir el 58% de la canasta básica, cuando un año atrás cubría poco más 60%. Es una dinámica que venía dándose de manera persistente desde el segundo semestre de 2017, cuando se había llegado a cubrir un de 64%, pero que se acentuó en el último año”, analizaron desde la consultora LCG.

En ese sentido, durante el último semestre de 2020 las canastas básicas alimentaria (CBA) y la canasta básica total (CBT) crecieron 16,5% y 16,2% respectivamente. “La suma de ingreso total familiar aumentó un 8,5% con respecto al semestre anterior, por debajo de la suba de las canastas en el período en cuestión, lo que explica el aumento de la tasa de pobreza del conjunto de la población en el promedio del semestre”, señaló el INDEC.

Las mayores incidencias de la pobreza se observaron en las regiones Gran Buenos Aires y Noreste; y las menores, en las regiones Pampeana y Patagonia. En el GBA -región con mayor cantidad de población- se dio el valor más alto en la serie por quinto semestre consecutivo.

Según distintos analistas, las políticas de asistencia del Gobierno como el IFE, el ATP, o la tarjeta Alimentar, sumado a la reactivación económica que comenzó a notarse desde fines del año pasado, ayudó a que el dato de pobreza no fuera aún mayor.

Perspectivas

Por su parte, desde la consultora LCG señalaron: “No somos optimistas en cuanto a una mejora de los ratios de pobreza e indigencia durante este año. Esperamos un crecimiento de la actividad en torno a 6,5%-7% anual, apenas por encima del arrastre estadístico que dejó 2020, por lo que difícilmente esto pueda traducirse en una marcada mejora del mercado de trabajo”.

Con relación a los ingresos, desde la firma remarcaron que este año la ayuda social dispuesta por el Gobierno en 2020, aún no está confirmada pese a la posibilidad de una segunda ola de covid (que, de todas formas, no repercutirá restricciones similares a las del año pasado). “En paralelo, los precios al consumidor vienen acelerando las subas. En los primeros dos meses del año promediaron una tasa del 3,8% mensual, consistente con una tasa anualizada del 56%. Por otro lado, las paritarias que están cerrando los trabajadores asalariados registrados representan aumentos en torno a la pauta de inflación plasmada en el Presupuesto (29% anual) y, así, difícilmente puedan implicar un incremento del poder adquisitivo si la inflación mantiene este ritmo. En este escenario, es de esperar que la mejora de los trabajadores informales, que representan 40% de los jefes de hogar de familias pobres, sea todavía menor”.

A modo de conclusión, desde la consultora concluyeron: “Será un desafío para el Gobierno poder administrar la (probablemente creciente) demanda social en un contexto de marcada escasez. En el mientras tanto, la pobreza seguirá tendiendo raíces que se vuelven cada vez más difícil de cortar”.

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