12 de enero 2005 - 00:00

Poca seriedad con periodismo en tema clave

El ministro Roberto Lavagna ordenó a su asesor de prensa, Armando Torres, que el texto completo con cuatro páginas en diarios de la oferta de canje de la deuda fuera publicado en «La Nación», «Clarín» -es correctoy en «Página/12», que entre sus escasos lectores progresistas debe tener menos tenedores de bonos argentinos en default interesados que ese número que identifica su marca. No completo en el diario Ambito Financiero, que, a la par de su información política, trata mejor que nadie en el país los temas económicofinancieros. Bien mirado es una estupidez.

Si el señor Lavagna intentara explicar por qué tardó tanto -tres años-en ofertar una solución a acreedores, más que cualquier otro funcionario de países en el mundo que cayeron en default; si por alguna comunicación pública buscara demostrar que no es para nada importante para nuestro país que durante esa larga espera la casi totalidad de las nuevas inversiones externas en América latina se encaminó a Brasil, México y Chile -que se lo agradecerán-pero no a la Argentina por desconfianza hacia un país por tan largo tiempo en mora; si procurara justificar por qué en esos tres años no aprovechó los mejores momentos de desconcierto internacional de los ahorristas -sobre todo el año 2002-, cuando más segura por las circunstancias hubiera sido una aceptación de los bonistas a una oferta de alta quita, aunque fuera beneficiosa para la Argentina; si explicara la insólita suerte de su ministerio, que puede disimular gruesas fallas en el tratamiento del tema por la casualidad extra de que el lanzamiento ahora coincide, imprevistamente, con un nuevo momento con síntomas de freno en la recuperación de la economía norteamericana, aunque nada pueda asegurar que en el lapso para recibir aceptaciones de bonistas pueda haber algún índice que otra vez genere optimismo en el país del Norte y atraiga inversiones; si esbozara algún insólito argumento para soslayar la gravedad de que, al demorar tanto la oferta, hizo que los «fondos buitre» se apropiaran de 20% de los bonos en default, algo que podría costarle al país, aparte del arreglo con bonistas, si ocurre, un pago de «deuda completa al 100 por ciento o próximo», de alrededor de 20.000 millones de dólares por juicios en tribunales internacionales o arreglos extrajudiciales, además del alto riesgo de que los jueces de afuera confisquen los fondos que salgan de nuestra frontera para el pago normal de los tenedores que acepten la oferta. Esta confiscación sucedió en aquel Perú post-Alan García, según analiza con comprensible alarma la economista Beatriz Nofal. Aparte de eso, si van surgiendo pagos judiciales o extrajudiciales periódicos por miles de dólares a «fondos buitre» no se recuperará a fondo la economía nacional y seguirán inexistentes las inversiones externas de monto; si, aparte, explicara Lavagna, con algún artilugio, por qué la desconfianza de empresas por estar en un país que extendió tanto su default las llevó a no invertir, sobre todo en energía, y donde debido a ello tenemos que esperar que haga calor en invierno y frío en verano para salvarnos de no caer en los temidos cortes de luz. Un ministro que se dedicara a dar su punto de vista personal sobre estos inexplicables suyos y de su equipo no le interesaría a este diario dónde lo dijera o publicara.

Pero una oferta mundial de deuda pública en temas financieros no puede dejar de estar presente para los lectores de Ambito Financiero, de aquí y del exterior (sobre todo vía www.ambitoweb.com con suscriptores de todo el mundo) por más absurdos que disponga este ministro, aparte de sancionar prensa como no hace, con este medio, el gobierno nacional.

En páginas 19, 20, 21 y 22 de esta edición el diario cumple con sus lectores y publica las 4 páginas de ese importante documento de oferta de canje. Por supuesto, lo hacemos gratuitamente dado que lo importante es servir y que ningún funcionario imponga qué deben leer o no los lectores de cada diario. No estamos en Cuba ni nos gobierna un régimen fascista.

Pese a estar en juego 100.000 millones de dólares de deuda pública -ante lo cual el costo de pagar una publicación de tema importante en todos los medios es absolutamente insignificante-, la estupidez también radica en que más allá de hacer pública la oferta a bonistas lo que interesa es qué pasará desde el próximo viernes 14 de enero (comienza la recepción de aceptaciones) y desde el 4 de febrero (termina el «premio» a los que se presenten primero) hasta el 25 de febrero, en que concluye tal recepción. Los bancos internacionales sabrán qué aconsejarles a los bonistas clientes y lo mismo los que agrupa el decisivo GCBA (Comité Global de Acreedores, aunque se lo considera parcial como representante porque no hay un solo registro oficial de quiénes son todos los tenedores de títulos argentinos en default). Pero, de cualquier manera, habrá formidables «operaciones de prensa-» desde Economía porque, en la medida en que se lance a los medios para su difusión --cierto o mentira, como es costumbre en esta época-que ya «hay muchos bonistas que aceptaron la oferta» se buscará influir para que entren en el canje por los nuevos títulos los tenedores que dudan (ver la nota más completa e imparcial publicada sobre lo que viene ayer en Tapa de Ambito Financiero escrita por el columnista del diario Guillermo Laborda).

¿Piensa este señor Lavagna que si sale publicado en el diario «Página/12», vocero del gobierno (llamado «el Boletín Oficial», título que disputa con «Clarín») o dicho por Horacio Verbitsky algo así como que «ya aceptó en sólo 6 días 56% de los bonistas» (a partir de que se descuenta la aceptación de 38% local, en manos de AFJP, bancos locales y compañías de seguro) alguien lo creerá si no es corroborado por un diario como Ambito Financiero, tras chequear la seriedad de la información? El ministro y su equipo razonan para el decisivo momento que viene con la misma chatura con que planearon demorar la oferta tres años y aquella utópica insistencia en una quita de 75%.

•Futuro


Por supuesto que un diario no puede descender al nivel del ministro e informar influido por algún rencor por haber tenido que regalarle la publicación completa de la oferta que le negaron. Hay algo mucho más importante que Lavagna y el gobierno de hoy, que es el futuro de generaciones de argentinos que serán perjudicados al pagar más si la aceptación del canje por bonistas es baja y lo mismo si antes de su vencimiento el presidente Néstor Kirchner debe comprometer un mejoramiento de la oferta que la encarecerá con una quita menor a la de 65%-70% ahora lanzado. El deseo de todo argentino, obviamente, tiene que ser que la oferta cuaje, que sea aceptada por lo menos por 75% de los acreedores, tal como fue presentada. Pero los diarios deben mantener objetividad informativa, no prestarse a operaciones en tema tan delicado o difundirían mentiras pero morirían en poco tiempo por falta de credibilidad.

Como medio de prensa también nos gusta la vida,
pero con independencia del poder político de turno, como hemos actuado siempre.


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