4 de junio 2008 - 00:00

Poco concreto y muchos chismes

Poco concreto y muchos chismes
Podríamos hablar de muchas cosas, de Barack Obama y la carrera presidencial (dicen que el derrumbe de la tarde -el vuelo hacia los treasuries cuya tasa bajó a 3,9%- coincidió con la noticia de que ya cuenta con suficientes delegados como para hacerse de la interna demócrata), de las declaraciones de Ben Bernanke (resaltó ante el FMI la importancia de apuntalar el dólar, que ganó 0,5%, acercando la chance de una suba de tasas bajándole al mismo tiempo la presión al precio de los commodities, que retrocedieron 1,4%), de General Motors reconociendo que la economía norteamericana anda mal (y actuado en consecuencia, por lo cual fue premiada con una suba de 0,8%), de por qué en la mañana el sector el tecnológico ganaba 1%; y el energético y el financiero, 0,9%, etcétera. Pero la realidad es que cuando cuenta, esto es, cuando cierra la rueda y se establecen los precios de referencia, lo único que realmente importaba era lo que está pasando con las empresas financieras y en particular con Lehman Brothers. El punto no es si los días de Lehman están contados o no. Las señales están ahí (desplome de las acciones, las opciones sugiriendo una implosión, los directores diciendo que no hay ningún problema mientras frenéticamente buscan fondos, rumores que acudió a la ventanilla de la Fed, suba en el costo de los swaps antidefault, etc.) y esto es suficiente como para hacer que hasta el mas calmado huya de todo lo que tenga olor a financiero.

Tal vez sea cierto que -se informó por la tarde-, no recurrieron a la Fed y que esto calmó un poco las aguas (de perder 15%, el papel cerró 10% abajo), pero aun así no evitó que en apenas dos jornadas el sector financiero retrocediese 3,5% y que ayer el Dow se desbarrancase 0,81% a 12.402,85 puntos. Es posible que pronto veamos a la Fed disparar toda su artillería en favor Lehman (pasó con Bear Stearns), pero no olvidemos que si los papeles financieros bajan es porque la misma Fed está impulsando una reducción del apalancamiento y un incremento del capital del sector que -aun siendo lo correcto- sí o sí diluye el precio de las acciones.

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