Poco serio
Otra peregrina idea del laboralista Héctor Recalde -diputado de bolsillo de Hugo Moyano- propone que la empresa se haga cargo de la restitución del salario de un trabajador si sufre un asalto en los 100 metros que circundan al cajero automático adonde fue a cobrar. También le impone a la empresa la obligación de pagarle al asalariado el seguro contra robos que suelen ofrecer los bancos contra esos delitos. El proyecto es irreal porque imagina que un empleado saca todo el sueldo de un solo cajero. No se votó, pero si llega a ser ley, desencadenará otra picaresca criolla que aumentará el costo del empleo.
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Sin embargo, para Nemirovsci y Recalde, la bancarización de los salarios, lejos de generar seguridad para los trabajadores, los deja expuestos a todo tipo de uso ilícito de las tarjetas, desde duplicaciones (los famosos casos de las « tarjetas mellizas») hasta robos e incluso secuestros extorsivos.
«Es preciso que el empleador se haga cargo del riesgo que corren los asalariados cuando van a un cajero automático», dijo Nemirovsci y señaló que «aquí lo importante es dar señales claras de protección a los más postergados».
No es éste el único proyecto ligado a los cajeros automáticos impulsado desde el oficialismo. Ayer, estuvo a punto de aprobarse en la Cámara baja -finalmente, pasó para la sesión del 27- un proyecto del chubutense Roddy Ingram para prohibir en todo el país el funcionamiento y la instalación de cajeros automáticos dentro de los casinos, bingos y salas de juego. El proyecto de un plazo de 90 días para remover estas bocas de expendio de efectivo amenaza a los locales que no acaten sus disposiciones con « apercibimientos, multas y hasta la clausura de los establecimientos».



