Es cierto que en los números, y si nos atenemos exclusivamente al Promedio Industrial, la sesión de ayer fue bajista. Pero si dejamos de lado el efecto de Caterpillar e IBM (ambas, empresas que desilusionaron a los inversores con sus últimos números contables), el resultado hubiera sido otro. La mejor prueba de esto es que, mientras el Dow retrocedió 0,12% al quedar en 9.791,72 puntos, el NASDAQ ganó 0,57%, y el S&P 500 subió 0,32%. La jornada no dio para celebrar, ya que lo preocupante no pasó por los precios, sino por el volumen, que ha venido retrocediendo desde la semana anterior, independientemente de lo que ha ocurrido con los vaivenes del costo de las acciones. Si bien la rueda estuvo plagada de informes macro que superaron las expectativas de los analistas (desde el índice de la Fed de Filadelfia, pasando por pedidos de seguro de desempleo para terminar con los inventarios mayoristas) y sólo el dato sobre la inflación de setiembre es cuestionable (subió 0,3%, por causa del incremento del precio del petróleo), lo cierto es que ninguno de ellos mereció demasiada atención de parte de los inversores, ni siquiera en el mercado de bonos, donde la tasa de los "treasuries" a 10 años trepó a 4,472%. El determinante de los vaivenes fue, como suele suceder en plena temporada de balances, el arribo de los estados contables y las propias fuerzas del mercado. Tras el cierre de las operaciones regulares, los balances de Sun Microsystems y eBay eran recibidos con una baja, mientras que AMD trepaba casi 7%. Para los que quieran apostar por el progreso espacial chino, la cotizante más involucrada con el tema es China Aerospace. Igual, cuidado y hacer "la tarea", que el papel acumula en el año una suba de más de 200%.
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