El secretario de Industria, Dante Sica, desmintió ayer las versiones que indicaban que el Plan Canje para autos se reflotaría en las próximas semanas, e indicó que aún resta cerrar la negociación con las terminales por las deudas pendientes de las primeras dos ediciones del plan. «Todavía estamos negociando la deuda del Plan Canje anterior, y mientras eso no se solucione, no podemos instrumentar ningún nuevo mecanismo para incentivar las ventas en el mercado interno», dijo.
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Sica agregó que «la idea sigue siendo hacerlo en el más breve plazo posible», pero aclaró que su puesta en marcha «no es inminente», como habían dejado entrever fuentes empresariales después de que el lunes se anunciaran cifras muy malas del sector para 2002.
El problema de la deuda con las terminales es bastante complejo: como la mayor cantidad del pasivo que acumula el Estado fue contraída antes del 15 de abril de 2001, la suma está en su mayoría dolarizada, dado que los contratos de venta se firmaban en divisa estadounidense.
El monto original, así, asciende a los 350 millones de dólares por la segunda fase del canje, que Industria había propuesto el año pasado pesificar a 1,40 más CER, más una tasa de interés de 7 por ciento anual, para empezar a pagarla a las empresas. Sin embargo, el gobierno no terminó de concretar el pago de esas deudas, y ni siquiera se saldaron las que quedaron pendientes de la primera etapa del plan instrumentada durante la gestión de Fernando de la Rúa, aunque ya se había firmado el reconocimiento de la deuda.
Ahora se habla de una quita en el monto que ha de pagarse, y de una renegociación para saldar el pasivo en varias cuotas a lo largo de un año o más.
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