Postergan traspaso de Aerolíneas al Estado
Por falta de acuerdo en el precio final, se postergó ayer la firma de la estatización de Aerolíneas Argentinas. Los empresarios españoles exigen una compensación, el gobierno ni piensa en ese detalle (más bien, vía Carlos Zannini y Ricardo Jaime exige una confesión de la empresa Marsans sobre su incapacidad para administrarla). Hoy actúa un juez por reclamo de los gremios, otra instancia a negociar. Clara la actitud española: dilatar cualquier entendimiento (mientras se desgasta el gobierno). También la del oficialismo: cerrar pronto la nacionalización. Mientras, anteayer, la subsidiaria de cabotaje Austral trasladaba turistas desde Brasil en chárter y dejaba colgados a pasajeros argentinos en el país. Había indignación y el chiste ya se hizo común: la gente suele aplaudir cuando los aviones aterrizan; con AA, ocurre al revés: aplaude cuando levantan vuelo.
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El Boeing 747-400 de Aerolíneas Argentinas que solía usar Cristina de Kirchner para viajar
al exterior. Si se expropia y reestatiza la empresa, podría ser el avión presidencial.
A su turno, el propio Jaime insistió -en declaraciones radiales- en fijar en esa cifra el pasivo total del grupo. Parece una exageración de Jaime, que buscaría el doble efecto de reducir el monto de una posible indemnización por lo que terminará siendo una expropiación (se le dé el nombre que se le diere), y de pintar un panorama negrísimo de la aérea, que justifique una medida así de extrema.
Por eso ayer hubo durísimas reuniones entre los delegados de Aerolíneas (el CFO de Marsans Vicente Muñoz, y los directores Horacio Fargosi y Jorge Molina) con Jaime y Zannini; puede afirmarse que no hubo el menor acercamiento entre las partes.
Después de ese «no acuerdo», ayer por la tarde comenzó a circular la versión de que Marsans habría reclamado quedar al frente de las operaciones de Aerolíneas por 90 días más, tras lo cual entregaría el control al Estado (la presidencia se le ofrecería al ex intendente de La Plata Julio Alak).
El propósito de tal extensión de lo que es ya una agonía (el domingo hubo más cancelaciones y atrasos) sólo se explicaría si los españoles esperan que algo se modifique en el panorama político-económico que les permita conservar la compañía.
Hoy, entonces, los gremios, el gobierno y la empresa tendrán su día en el juzgado. A los sindicatos -una vez pagos los sueldos de junio y depositadas ayer por la empresa las cargas sociales y los aportes sindicales- sólo les quedará un reclamo para pedir la intervención: la reprogramación de los vuelos.
En diálogo con este diario, Edgardo Llano, secretario general de APA, dio como ejemplo que «el sábado 19 están programados 25 vuelos a Bariloche, 13 de Austral y 12 de Aerolíneas. Creemos que con la cantidad de aviones operativos que tiene la empresa (Austral 7 a 9; Aerolíneas 12) no se va a poder cumplir con ese organigrama: va a haber atrasos y cancelaciones. Pero además, nosotros tenemos apenas 15 personas en la escala Bariloche, lo que hace imposible que con ese escaso personal se procesen 25 vuelos en 18 horas.»
El gran ausente seguirá siendo APTA, el gremio que encabeza Ricardo Cirielli que, si bien fue quien lanzó la idea de «reargentinizar» la compañía, privilegia su pelea con Jaime. A pesar de esa renuencia, gobierno y sindicatos habrían acordado «poner el hombro» durante un año, lapso en el que se vería cómo está Aerolíneas. «Después no sabemos qué pasa; no hay un plan para Aerolíneas ni una política aérea estratégica. Preferimos estar desde adentro porque si nos enfrentamos a Jaime el gobierno lo respalda cada vez más», dijo a este diario otra fuente gremial.
Llano, en cambio, fue más enfático: «La empresa debe ser estatizada, porque no confiamos en ningún empresario argentino para tomar el lugar de Marsans. Ya hubo empresarios del país que tuvieron líneas aéreas, y todas terminaron ya sabemos cómo... ¿Extranjeros? Las experiencias tampoco son las mejores: no nos fue bien ni con American Airlines ni con Iberia».




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