22 de mayo 2006 - 00:00

Precios máximos: Revestido en los '70. Moreno ahora

ULTIMA NOTA: En página central damos la segunda y última parte de las notas referidas a los más importantes congelamientos de precios de las últimas décadas. El del ministro José Gelbard junto a la presidencia de Juan Perón en los '70, teniendo como ejecutor a Miguel Revestido, y el que realiza ahora Guillermo Moreno para el presidente Néstor Kirchner.

Miguel Revestido y Guillermo Moreno
Miguel Revestido y Guillermo Moreno
Fijémonos en qué se diferencian Moreno, el actual, y Revestido, el anterior controlador de precios:

  • Las empresas productoras de alimentos, bebidas, productos de limpieza, tocador, electrodomésticos, textiles, químicos, medicamentos y librería debían pasar en 1973 por el despacho de Miguel Revestido y de sus subalternos (entre los cuales había uno muy particular, Roberto Lavagna). Por la oficina de Guillermo Moreno hoy pasan directivos de mismos sectores productivos con agregados que hace 30 años no existían o no estaban desarrollados como el turismo, software y colegios privados, éstos por la parte subvencionada por el Estado.   

  • Con 33 años de diferencia deben mostrar las empresas sus estructuras de valor a burócratas que saben poco de realismo comercial y pedir un precio que cubra sus costos, resguardos (hoy hay mucho más riesgo empresario por el desborde de los regímenes laborales sindicales) y esperar la autorización como precio «acordado» o «de referencia». Aunque con matices, el esquema es el mismo.

  • Moreno, como comisario de precios, tiene algunos poderes mayores que Revestido antes. Por caso puede canjear más precio por inversión algo que en 1973 no se exigía.   

  • Aquel gobierno de 1973 se asentaba en la personalidad muy fuerte y carismática del propio Juan Perón, un líder natural que no necesitaba desparramar demasiados subsidios (se hizo crecer mucho el empleo público) para dominar sobre las masas. Además, con dos palabras Perón podía desautorizar a cualquier sindicalista, por tanto no temía sus planteos. No los hubo en 10 meses que tuvo la primera magistratura hasta fallecer. Allí sí los sindicalistas atosigaron con huelgas y marchas callejeras a Isabel Perón.

  • Aquel gobierno tenía alto gasto público y déficit fiscal, por eso no podía incentivar especialmente la demanda. El actual de Kirchner tiene alto gasto público pero lo acompaña -China y soja mediante- un importante nivel de superávit fiscal.   

  • Juan Perón no le prestaba especial atención a los controles de Miguel Revestido que se entendía mucho más con José Ber Gelbard, un comerciante catamarqueño que presidía un débil agrupamiento de empresarios nacionales vinculados a las pymes industriales: la Confederación General Económica (CGE). Gelbard era dirigista con resentimientos de empresario menor envidioso. Un año antes de asumir como ministro y cuando ya se descontaba que iba a serlo por el seguro triunfo de Juan Perón, Gelbard recibió una coima de cinco millones de dólares de ese entonces depositados en Suiza, como la Justicia descubrió posteriormente. El apoyaba a Revestido en el control de precios desde el Estado. Además, cuando es discrecional el poder del funcionario para la rentabilidad o estancamiento de una empresa privada vía fijarle precios fuera del mercado, la coima es un mal siempre latente.

  • A Néstor Kirchner lo obsesiona el tema precios, a diferencia de Perón, y lo sigue diariamente.   

  • Otra diferencia es que Perón, Gelbard y Revestido antes de controlar los precios dibujaron un «Pacto Social» en mayo de 1973 que era apenas una máscara pero llevaba un título rocambolesco: «Acta de compromiso nacional para la reconstrucción, liberalización nacional y Justicia Social», grandilocuencia que siempre agradó al peronismo. Lo firmaron la CGE (que dominaba Gelbard), la CGT (que dominaba Perón) y por el Estado el Ministerio de Economía (que encabezaba también Gelbard). O sea ni el campo, ni grandes empresarios, ni los partidos políticos entraron. Por lo menos Néstor Kirchner no bajó a la utopía de estos «pactos» y directamente entró a fijar precios. Lo hace más grave: se los fija a las empresas y regula suba de hasta 20% para los sindicatos.

  • Revestido tenía un poder que no posee hoy Moreno: según los precios que fijaba a productos pedía los aumentos salariales que no se le discutían en aquel dirigismo. Hoy los salarios se acuerdan con los sindicatos en el despacho presidencial. Perón no aceptaba bajar a eso.   

  • La gestión Kirchner no intenta nacionalizar las exportaciones, como sí se hizo con Gelbard, aunque puede llegar a limitarlas para no afectar el mercado interno, como en el caso de la carne. Aquel ministro Gelbard dio poder a la Junta Nacional de Granos y a la Junta Nacional de Carnes para monopolizar el comercio exterior, remembranza de aquel tristemente recordado IAPI que en los años 40 en el primer peronismo era el organismo único importador y exportador de la producción argentina.

  • Los «precios organizados» de Miguel Revestido para Juan Perón y los «precios acordados» o «referidos» de Guillermo Moreno para Néstor Kirchner contaron con buenos precios internacionales de commodities, pero los de esta época son mucho más convenientes.   

  • En 1973 con los precios internos controlados y buen nivel de exportaciones el gobierno peronista tuvo un crecimiento anual del producto bruto de hasta 6,8% (1974) pero luego cayó bruscamente a negativo. Probablemente Kirchner vaya a tenerlo con control de precios de 8 o 9% este año. Se diferencian mucho en el desempleo. Este gobierno está en 11,4% y para aquel de 1973 era de sólo 4,1% al caer.

  • En inflación aún con los controles de precios de Miguel Revestido en 1973 llegó a 60% y es probable que este año con Kirchner no suba de 12% también con control de precios. Pero Miguel Revestido lo aplicó en sólo el segundo semestre donde crecieron 5%. Es lo que se espera que pueda tener como tope Guillermo Moreno.

    ¿Es entonces exitoso el control o acuerdo de precios según estas últimas cifras? El de Miguel Revestido, con el tercer peronismo, terminó en desastre. El del actual régimen de precios acordados no se sabe.

    Al año de establecerlo, en 1974, las empresas denunciaron la imposibilidad de mantener precios fijos por el encarecimiento de productos importados. Se arriesgó a liberar algunos pese a eventuales sanciones. La CGT -como siempre- insistía en mantenerlos y en auditar los costos de las empresas. El gobierno de Juan Perón decidió aprovechar el superávit de las exportaciones en otro buen año y subsidiar, igual que ahora. Obvio: el gasto público comenzó a crecer 20% por año en 1973 y 1974 año en que muere Perón y pierde fuerza política el gobierno con Isabel Martínez que asume la presidencia. Ese 1974 cerró con 40% de inflación pero en 1975 comienzan a saltar todos los precios «organizados» de Revestido. Renuncia José Gelbard, renuncia Miguel Revestido (quien falleciera en 1988). Viene como ministro un economista histórico del peronismo que como presidente del Banco Central enfrentaba el dirigismo alocado de Gelbard, el Dr. Alfredo Gómez Morales. Era un técnico y muy veterano. Con Isabel Perón gran parte del poder político estaba ya en José López Rega. A Gómez Morales no le aceptaron un plan de austeridad y trabajo (hasta proponía suspender las carreras de caballo los días de semana). Con el apoyo de López Rega asume Celestino Rodrigo, un hombre que duró poco porque produjo el « rodrigazo» con devaluación de 100 por ciento. La historia condenó a Rodrigo pero fue el hombre que encaró el sinceramiento de la economía tras los desastres que venía desde José Gelbard y Miguel Revestido y sus precios congelados u «organizados». Entre el «pacto» que encaminó los precios máximos en mayo de 1973 en el nuevo gobierno de Perón tras el exilio y retorno al país y el doloroso « rodrigazo» habían pasado sólo quince meses.

    Se confirmó que en economía se puede hacer lo que se quiera -inclusive creer y aplicar precios máximos, concertados, acordados, organizados- pero no se pueden evitar las consecuencias.
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