El próximo 31 de marzo vence el plazo para que tanto los inversores residentes con inversiones fuera del país como los no residentes con inversiones en la Argentina declaren al Banco Central sus tenencias al 31 de octubre de 2004. Se trata del primer sondeo que encara la entidad que dirige Martín Redrado, con la venia del Palacio de Hacienda.
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Cabe recordar que el Central dispuso la implementación de este relevamiento a fines de noviembre pasado a través de la Comunicación A 4237 (ver centro de documentación).
Si bien se trata de una cuestión de carácter estadístico, según señalan desde el gobierno, ha generado preocupación entre las empresas, sobre todo por el clima poco favorable que reina hacia el sector privado tras el aumento de la inflación.
El sondeo comprende tanto a personas físicas como jurídicas y ambas, si así correspondiera, deben presentar la declaración a través del banco del que sean clientes. La misma apunta -en el caso del inversor argentino- a relevar las inversiones en inmuebles o propiedades en el exterior y las participaciones accionarias en sociedades del extranjero. De modo que no involucra las tenencias de portafolio sean bonos o acciones.
• Si se trata de un inversor residente, la presentación será optativa si la suma de sus propiedades más sus tenencias accionarias es inferior a los 900.000 dólares. En relación a con las participaciones accionarias, sólo deberán declarar aquéllas en las que supere 10% del capital accionario.
En el caso de tener inversiones directas en el exterior (por propiedades y acciones) inferiores a los 5 millones de dólares, la declaración es anual y obligatoria. Si supera este monto debe hacerla semestral.
• Si se trata de un inversor extranjero, la presentación de la declaración es optativa si sus inversiones directas en el país (propiedades y participaciones accionarias) es inferior a los 500.000 dólares. En el caso que superen este monto será semestral y obligatoria.
Cabe señalar que la normativa considera inversión inmobiliaria a las inversiones en bienes raíces que no formen parte de una sociedad comercial (la cual deberá ser declarada como inversión directa en empresas). Por ejemplo, serán inversiones inmobiliarias las residencias de vacaciones y otras propiedades para uso personal o para ser arrendadas a terceros.
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