24 de diciembre 2003 - 00:00

Preocupa primer caso de vaca loca en EEUU. Perjudica a la Argentina por caída de precios

Estados Unidos admitió el primer caso de «vaca loca» en su territorio, y la noticia conmovió a todo el mercado de la carne. Se espera un shock negativo de los consumidores, caída de demanda y fuerte baja de precios. El hecho es muy malo para el gobierno de George W. Bush, pero también la Argentina se verá seriamente afectada por la menor cotización de la carne. De poco serviría el reconocimiento internacional vigente de país «libre de la "vaca loca"». Estados Unidos, que controla la tercera parte del comercio mundial, perdería mercados como Japón, hoy vedados para las exportaciones argentinas. Pero igual será muy difícil ingresar en ese país por el problema de la aftosa. Aunque suene mezquino, los analistas ya comenzaban a especular ayer con el reacomodamiento en el mercado internacional. Australia y Brasil serían los proveedores de carne mejor posicionados para ganar espacios. La Argentina, con menor valor de sus exportaciones y consumidores estadounidenses (que compran carnes termoprocesadas) temerosos de comer carne vacuna, podría padecer un retroceso en su sector ganadero. Una mala noticia para cerrar un año difícil para la ganadería, seriamente afectada ya por cuestiones climáticas.

El primer caso del mal de la «vaca loca» fue confirmado ayer oficialmente en Estados Unidos y se sacudió el mercado mundial de la carne. Ahora se esperan una baja de precios internacionales y un fuerte retroceso en el consumo mundial.

La enfermedad de Encefalopatía Espongiforme Bovina nunca había sido admitida por Estados Unidos pese a que Canadá ya había registrado en mayo de este año un caso de animal importado desde Europa. La noticia impacta directamente sobre todos los países exportadores de carne, incluida la Argentina, ya que afectará la credibilidad de los consumidores y, en consecuencia, se espera una depresión en los precios a nivel internacional, lo que lógicamente golpearía el precio que recibe el productor por su ganado. Para la Argentina significa un nuevo retroceso ya que podría, en el corto plazo, sufrir el desplome de sus pocos mercados abiertos para la carne.

El efecto sobre el valor de las exportaciones argentinas será importante, según los analistas, aunque aún es prematuro para evaluar el nivel de afectación. En el mediano y largo plazo habría un reacomodamiento de los exportadores y la «desaparición» o pérdida de Estados Unidos como exportador mundial (hoy significa 1/3 del comercio mundial de carne) y vende gran parte de su producción a Japón, lo que podría implicar un beneficio, en primera instancia, para Australia, Nueva Zelanda y Brasil. La Argentina quedaría relegada, una vez más por cuestiones sanitarias (no puede entrar a Japón por la aftosa) y de volumen, y poco le valdría su carácter de «país libre de vaca loca», estatus reconocido internacionalmente.

Mientras Estados Unidos sufría un cimbronazo porque se prevén fuertes pérdidas y quebrantos en la industria de la carne -ayer se hablaba de miles de millones de dólares-el Departamento de Agricultura de EE.UU. (USDA), encabezado por Ann Venemann, salió rápidamente a dar la cara, negó que se trate de un caso de bioterrorismo y confirmó que el animal afectado había sido encontrado en el estado de Washington. Se indicó también que, luego de una primera prueba que obligó a poner en «cuarentena» al establecimiento que albergaba al animal afectado, se enviaron muestras a Gran Bretaña para realizar un análisis de contraprueba, cuyos resultados estarán disponibles durante los próximos 3-5 días.

«El Laboratorio Veterinario Nacional en Iowa ha analizado las muestras del animal, una vaca de la raza Holstein, y los resultados preliminares han dado positivos», informó Venemann en un conferencia de prensa convocada de urgencia al filtrarse la noticia a través de un vocero de la industria alimentaria.

Tranquilidad

Según los datos difundidos por el gobierno estadounidense, el establecimiento de origen del animal afectado se examinó el pasado día 9 de diciembre. Rápidamente Venemann lanzó un llamado a la tranquilidad de los consumidores y afirmó que la «vaca loca» no presenta riesgos para la salud: «Seguimos confiados en la seguridad para la salud de nuestros suministros alimentarios». En sus declaraciones, Venemann aprovechó para hacer hincapié en que esta enfermedad, «a diferencia de la fiebre aftosa, es de difícil contagio» y que «las sospechas solamente afectan a una única res, enferma o con defectos físicos, que nunca hubiera entrado en la cadena alimenticia humana». No obstante, Venemann olvidó recordar que si un lote de 'vaca loca' llega, por error, al consumo puede ser mortal mientras el consumo de carne proveniente de un animal afectado por aftosa no tiene consecuencias en el ser humano.

Los exportadores argentinos confirmaban ayer el carácter
nefasto de la noticia que el gobierno de Estados Unidos salió rápidamente a ratificar. «Es una noticia negativa porque afectará el consumo de carne en general. Ante este tipo de problemas, como ya ocurrió en Europa, la gente manifiesta su temor de consumir carne», sostenía Mario Ravettino, vocero del ABC, el Consorcio de Exportación de Carnes que nuclea a más de 90% de los principales vendedores argentinos.

• Pérdidas

En tanto, en Estados Unidos ya se prevén pérdidas de compañías como Tyson Foods, la primera empresa industrializadora de carne del país, y de Mc Donald's, la cadena de venta de comidas rápidas cuyas acciones cayeron 2,7% mientras giraba el rumor del anuncio por parte del gobierno.

El origen de la Encefalopatía Espongiforme Bovina es incierto, aunque en el
Reino Unido se atribuye generalmente a una afección de los corderos conocida como «scrapie». Canadá padeció el 20 de mayo la detección de un caso de EEB en una vaca en la provincia de Alberta, lo que hizo que numerosos países suspendieran sus importaciones de carne vacuna canadiense como precaución. Algo similar podría ocurrir hoy con Estados Unidos.

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