La presión fiscal, tema que hizo estallar el conflicto entre el gobierno y el campo, se mantiene como uno de los principales ejes de los planteos que realizan las entidades del agro. A través de un estudio propio, la Sociedad Rural Argentina asegura que el sector sufre una exigencia impositiva «más de 33% superior que otras áreas de la economía».
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Bajo el título « Contribución del agro. Aporte del sector agropecuario al fisco, a la sociedad, a otros sectores productivos y a corporaciones prebendarias», Eduardo Helguera, titular del Comité de Impuestos de la Sociedad Rural, generó un trabajo que incluye fuertes críticas por los controles que ejerce sobre la agroindustria. A continuación, un extracto del estudio:
Cuando se habla de presión fiscal y se mencionan datos puntuales ($ 23.203 millones de retenciones sólo en 2008; $ 500 millones por no aplicación del ajuste por inflación), es necesario comparar la torta contra la que se aplica esta presión y con la ejercida sobre otros sectores del país y del extranjero.
La confiscación de alrededor de $ 38.729 millones en 2008 se hace sobre un PBI (sectorial) de $ 81.904 millones. Ello significa una presión fiscal sectorial de 26,6% sobre la producción bruta, de 47% sobre el PBI y de casi 65% sobre el excedente bruto de la producción que confisca toda la ganancia esperada o previsible, y explica el proceso de descapitalización de las empresas agropecuarias y la inversión de productores de punta en países vecinos con marcos más adecuados y amigables, entre ellos, Uruguay (ya ha igualado y sobrepasado las exportaciones argentinas y exporta 75% de su producción cárnica).
En cuanto a la discriminación doméstica hacia el agro, existe un IVA diferencial (para carne y granos): 10,5% cuando vende contra 21% cuando compra (salvo algún rubro) equivale a un impuesto directo a las ventas de poco menos de 10,5% (sobre $ 14.000 millones, son $ 1.470 millones).
Hay una cuádruple imposición al mismo bien: tasa vial; impuesto inmobiliario; Impuesto a los Bienes Personales; y tasa de sociedades. Otros sectores tienen un solo impuesto y disfrutan de reintegros, desgravaciones, etc., así como un llamativo mecanismo que les facilita la evasión y la elusión.
La Oficina Nacional de Control Comercial Agropecuario es ente investigador y de control comercial agrícola (de costos y resultados desconocidos y que merecen ser investigados). El agropecuario es el único sector que tiene su propia organización investigadora.
La presión fiscal en términos relativos (es decir, como porcentaje del PBI del sector) es actualmente más de 33% superior a la presión fiscal en términos relativos sobre los otros sectores.
Falta la implementación de un IVA de exportación neutro en cuanto a alícuotas y fechas de devolución (esto crea un régimen perverso en la formación de precios).
El aporte histórico del sector agropecuario al fisco fue de $ 141.673 millones sólo en los últimos siete años. Se siguió aportando, y aparentemente los efectos de nuestros cuantiosos aportes de dinero no sólo no llegaron a nadie, sino que se logró llegar a 38% de la población bajo la línea de la pobreza y a 13,6% de indigentes.
De acuerdo con la proporción de lo aportado sobre lo producido, a la forma como se realiza la retención, a los resultados redistributivos arbitrarios, distorsivos y discriminatorios como se ejercita la confiscación descripta, se llega a la conclusión de que la esclavización de la clase agraria es la que causa el abandono del interior y el empobrecimiento y la desaparición de 100.000 pequeños, medianos y grandes productores.
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