21 de junio 2005 - 00:00

Previsible: culminó otra cumbre del Mercosur sin avances serios

Luiz InácioLula da Silvay HugoChávezhablaronayer amistosamenteantes delacto decierre de laCumbre dePresidentesdel Mercosuren Asunción.
Luiz Inácio Lula da Silva y Hugo Chávez hablaron ayer amistosamente antes del acto de cierre de la Cumbre de Presidentes del Mercosur en Asunción.
La firma de un símil de carta de intención para acelerar la construcción del gasoducto que unirá la localidad peruana de Camisea, donde se registra la mayor cantidad de reservas de gas de Sudamérica fuera de Bolivia, con el norte de Chile fue lo más importante de la XXVIII Cumbre de Presidentes del Mercosur que terminó ayer en Asunción del Paraguay. Afuera quedó la posibilidad de discutir salvaguardas a las importaciones de productos brasileños cuando produzcan daños a la industria local y no se registraron avances en el debate sobre la necesidad de coordinar metas macroeconómicas entre los socios del Mercosur.

Sin la presencia de Néstor Kirchner, que abandonó Asunción en la madrugada del lunes para participar ayer en los actos del Día de la Bandera en Rosario, el resto de los jefes de Estado cerraron el encuentro con una nueva declaración general. Los firmantes del protocolo fueron el dueño de casa Nicanor Duarte Frutos, el brasileño Luiz Inácio Lula da Silva y el uruguayo Tabaré Vázquez, que tuvo su primer cumbre. Por la Argentina firmó el ministro de Relaciones Exteriores, Rafael Bielsa. De la cumbre también participaron, como socios del Mercosur o invitados especiales, el venezolano Hugo Chávez, el colombiano Alvaro Uribe, el chileno Ricardo Lagos y el ecuatoriano Alfredo Palacio; mientras que los gobiernos de Panamá, Perú y México enviaron a sus cancilleres.

El proyecto del gasoducto de Camisea tendría un costo de 2.500 millones de dólares, dividido en dos partes (la primera demandaría unos u$s 1.200 millones). El dinero lo aportaría el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), y unirá el yacimiento de Perú con Chile, y se conectaría con las redes gasíferas ya instaladas en la Argentina, Brasil y Uruguay. Ayer pidió participar del proyecto también Paraguay, pedido que seguramente será aceptado.

• Autonomía

El proyecto fue ganando terreno a lo largo de la cumbre y terminó incluido en la «Declaraciónde Asunción» que señalaque la propuesta permitirá «lograr la autonomía energética regional y contribuir al crecimiento económico sustentable». La idea inicial prevé la construcción de un gasoducto que iría desde Pisco (norte de Perú) hasta Tocopilla (norte de Chile), en un recorrido de 1.200 kilómetros y con una capacidad de transporte de unos 30 millones de metros cúbicos diarios.

Pese a que el canciller peruano, Manuel Rodríguez Cuadros, ya había dicho que era «condición necesaria» que Bolivia y Paraguay se incorporaran al proyecto, su colega boliviano, Armando Loayza, advirtió hoy que «sería erróneo e impropio desde el punto de vista político y diplomático» marginar a algún país de la iniciativa.

Hugo Chávez
no quiso quedarse fuera del proyecto e hizo una de sus grandilocuentes propuestas: crear la empresa Gas del Sur, a imitación de Petrosur, la sociedad creada el año pasado con los aportes de las petroleras estatales Petrobras, de Brasil, Energía Argentina (ENARSA) y Petróleos de Venezuela (PDVSA).

Particularmente pobre fue el debate de la alternativa de aplicar salvaguardas a las importaciones brasileñas, pese a que tanto desde la Argentina como desde Paraguay se intentó incluir este capítulo dentro de la mesa de negociaciones. Fue, obviamente, Brasil el que se negó a discutir el tema, bajo la promesa de poner en marcha la comisión bilateral con la Argentina acordada la semana pasada en Buenos Aires entre los ministros Antonio Palocci y Roberto Lavagna.

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