Si bien era claro que nada estaba cantado, durante poco más de las primeras cinco horas de operaciones las apuestas se encontraban a favor de un cierre alcista para el mercado. Sin embargo, la realidad marcada en los últimos 30 minutos pudo mucho más y así el Promedio industrial quedó perdiendo 0,31% a 10.597,83 puntos, en tanto el NASDAQ desandaba 0,79%. Alguien podría suponer que las cosas estuvieron algo mejor que en las dos sesiones anteriores, pero los más de 1.700 millones de papeles operados en el mercado tradicional y los casi 2.400 del electrónico, hablan a las claras que se siguió liquidando posiciones. Los más optimistas insisten con que apenas enfrentamos un proceso en el que los grandes inversores institucionales están " realizando" las ganancias del año pasado, mientras que los que gustan de vincular las cosas con cuestiones empresariales culpan a Delta Airlines por su decisión de reducir el precio de sus pasajes. Lo curioso es que en la víspera el precio del petróleo continuó retrocediendo (esta vez a u$s 43,39 por barril), en tanto el oro anudó su tercera merma consecutiva (a u$s 427,3 la onza), la tasa de los treasuries bajó a 4,29% (a diez años), lo que sugiere que los temores inflacionarios que se citaban para explicar la baja del Dow del martes último fueron completamente abandonados por los inversores. Hasta ahora la merma que venimos viendo no resulta "per se" preocupante. Pero es innegable que de a poco crece el número de inversores nerviosos ante la posibilidad de que este enero sea el primero en más de una década, en terminar del lado perdedor. Por ahora, calma.
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