El conflicto entre las empresas eléctricas y el gobierno tuvo ayer un nuevo round. Mientras que desde la controlante francesa de Edenor, Electricité de France (EDF), aseguraron que no capitalizarán a la empresa argentina para hacer frente a su deuda, el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, calificó como «costumbre perversa» las quejas de las empresas de electricidad, que reclaman un aumento tarifario desde la salida de la convertibilidad.
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El funcionario, con un dejo de ironía, señaló que las concesionarias del servicio « tuvieron mala suerte», porque «dos veces se quejaron y dos veces hubo cortes después de frases poco felices» de sus directivos.
En cuanto a la situación de Edenor, el director ejecutivo de EDF, Gérard Creuzet, aseguró desde París que el problema de la deuda que asciende a u$s 500 millones «no se resolverá mediante una inyección desde Francia sino de la explotación del negocio en la misma Argentina». El mensaje a los acreedores es, por lo tanto, muy claro: no habrá fondos frescos para pagarle y el dinero deberá salir de lo que deje el negocio de la empresa a nivel local. «Pasa lo mismo en Brasil y en todas las filiales del grupo», señaló el ejecutivo.
• Equilibrio propio
En su opinión, «la casa matriz no está allí para inyectar capitales para compensarles sus dificultades financieras. Cada filial tiene que equilibrar su cuota de explotación».
«Edenor estaba bien dimensionada durante la paridad dólar/peso, y el resultado de la explotación permitía el equilibrio entre las inversiones, intereses y el reembolso de capital de la deuda», indicó Creuzet. Desde París, el directivo se preocupó también por insistir por un aumento tarifario, al que consideró « imprescindible». «Es la única manera -prosiguió- de asegurar un servicio de calidad».
Creuzet destacó que «el período de crisis fue atravesado en buenas condiciones desde el punto de vista de la explotación de Edenor, pero no por la casa matriz, pues tras la devaluación del peso tuvimos pérdidas muy fuertes en nuestras cuentas de 2002». Tanto los representantes de Edesur como de Edenor, concesionarias del servicio eléctrico, anticiparon que puede haber problemas con el suministro de energía durante el verano ante la falta de mantenimiento, producto del congelamiento de las tarifas.
Fernández remarcó que «cuando no se les cae una torre, se les cae un generador», para justificar los últimos apagones registrados en el ámbito de la Capital Federal y el Gran Buenos Aires.
El último corte se registró el jueves último y durante 15 minutos afectó una amplia área de esta capital, incluidas varias dependencias oficiales como el edificio del Congreso y la Casa Rosada. De todos modos, Fernández aclaró que el gobierno «no mira con especial-interés a las empresas de electricidad sino a todas las que tienen alguna concesión».
También ayer, el presidente de la Asociación de Distribuidoras Eléctricas (ADEERA), Fernando Ponasso, aseguró que el sistema tal como está «no soportará», el abrupto incremento de la demanda que se espera para el verano.
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