21 de junio 2001 - 00:00

PROBLEMAS PARA AGUIAR CON NUEVO SATÉLITE ARGENTINO

¿Otro frente de tormenta para el secretario de Comunicaciones, Henoch Aguiar? Un grupo de diputados presentó un pedido de informes ante la Cámara respecto de la adjudicación directa de un satélite de comunicaciones a la empresa Nahuelsat. Los legisladores quieren saber por qué no se llamó a licitación, cuál será el canon que pague la adjudicataria por el uso del espacio asignado a la Argentina y si el país está en peligro de perder la órbita asignada por no poner el satélite a tiempo. La historia se remonta a 1998; el gobierno de entonces adjudicó en forma directa a Nahuelsat la órbita 81° Oeste, que tiene la ventaja sobre otras órbitas de «iluminar» todo el continente, desde Canadá hasta Tierra del Fuego. La Argentina (también a través del Nahuelsat 1) usufructúa la órbita de 71°. Sin embargo, poco después se le pidió a la adjudicataria de la órbita de 81° que presentara un plan respecto del uso del satélite, la inversión requerida y los plazos para que el mismo comenzara a operar. Según el diputado Pablo Fondevila (que junto con sus colegas María Mayans y Norberto Nicotra suscribe el pedido de informes) «hasta ahora ese plan no ha sido presentado, y desconocemos si la empresa sigue manteniendo el interés por la órbita; de hecho, nunca dieron a conocer su denominada propuesta técnica».

De acuerdo con lo que dice el diputado, «el riesgo más grande es que se pierda esta órbita, porque sabemos que hay grandes grupos de telecomunicaciones (General Electric, entre otros) muy interesados en quedarse con ella justamente por su cobertura continental».

Por ahora, Aguiar parece estar sentado sobre el tema, lo que podría hacer peligrar la asignación de la órbita. Según Fondevila, «si el satélite no está en el aire antes de que termine 2003, la Unión Internacional de Comunicaciones (UIC) estaría en condiciones de revocar la asignación. Para llegar a esa fecha con el satélite en condiciones operativas, habría que tener la propuesta técnica lista no más allá de agosto de este año».

Esto sería así, de acuerdo al legislador, porque se debe construir el satélite y luego «ponerse en la cola» de la NASA para incluirlo en alguno de sus lanzamientos espaciales.

Fondevila y sus colegas se indignan también por la falta de réditos que le dejaría al país la adjudicación directa al consorcio Nahuelsat: «México está comenzando a licitar una órbita de cobertura similar, y pide u$s 400 millones de base, más un canon anual por el uso del espacio. Hace algún tiempo Brasil lanzó un satélite que no ilumina todo el continente -ni mucho menos- y obtuvo u$s 40 millones. Queremos saber por qué la Argentina entrega un bien tan valioso en forma gratuita».

Fondevila asegura que el futuro satélite argentino será especialmente atractivo para empresas con presencia en todo el continente, «porque desde él -y a través de convenios- será posible acceder al mercado de comunicaciones de Estados Unidos».

El proyecto de resolución podría ser tratado en las próximas semanas en el recinto de la Cámara de Diputados. Según los legisladores que la impulsan, habría «buen clima» para aprobarla aún en el bloque oficialista; esto sería así porque -dicen- «la figura de Aguiar no contaría con demasiado apoyo entre los legisladores radicales, y entre ellos habría más de uno preocupado por la inacción en este tema del secretario».

Nahuelsat es una corporación que tiene a DaimlerChrysler Aerospace como accionista principal, y que comparte su propiedad con General Electric Capital Global Satellites y la Corporación Financiera Internacional, el brazo para inversiones en empresas privadas del Banco Mundial. También tienen acciones Publicom (del grupo Telecom) y la estatal uruguaya Antel.

Su principal fuente de ingresos es el alquiler de los transponders del satélite Nahuelsat 1 a empresas de telecomunicaciones, televisión, Internet, etc. Dado que cada satélite tiene una capacidad limitada de transponders, el constante incremento del tráfico de comunicaciones en la región (por la multiplicación de señales de TV, empresas telefónicas y el creciente uso de la Web) hace necesario que sea acompañado por la puesta en órbita de nuevos satélites.

El Nahuelsat 1 está estacionado en los 71°8 de longitud oeste, a 36.000 km sobre el Ecuador; tiene tres «haces» que atienden la región: uno para la Argentina, Uruguay, Paraguay y Chile; otro para Brasil; un tercero para toda América latina, el Caribe y el sur de Estados Unidos. Tiene capacidad para transmitir imagen, voz y datos de todo tipo, incluido Internet.

S.D.

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