31 de marzo 2004 - 00:00

Prometen a Bolivia no triangular gas a Chile

El gas que se importe desde Bolivia será consumido en su mayoría en el norte argentino, especialmente en los sectores industriales, y no será trasladado en ninguna circunstancia a Chile. El compromiso fue anunciado ayer por el ministro de Relaciones Exteriores, Rafael Bielsa, para destrabar las compras de ese combustible desde Bolivia, con lo cual el gobierno asegura que estará superada definitivamente la amenaza de una crisis energética durante el resto del año.

La Argentina, a cambio, le prometió a Bolivia la aceleración de un plan de infraestructura que incluye la mejora en el cruce entre La Quiaca y Villazón, y el comienzo de las obras para un nuevo gasoducto entre los dos países. En ambos casos se trata de proyectos que tendrán financiamiento asegurado por parte del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que destinaría para las dos obras unos 300 millones de dólares.

• Cumbre presidencial

Estos dos capítulos se incluirán en un acuerdo bilateral que los presidentes Néstor Kirchner y Carlos Mesa firmarían el 13 de abril en algún punto fronterizo; encuentro que en un principio era sólo para hacer ver el plan de ayuda económica de la Argentina a Bolivia (promesa de Kirchner a George W. Bush), pero que ahora tiene casi el mismo interés para los dos estados.

Según declaró Bielsa ayer, la administración de Néstor Kirchner tendrá «absoluto cuidado de que se respete el sentimiento del pueblo boliviano» en la imposibilidad de que parte del gas exportado hacia la Argentina termine directa o indirectamente en Chile.

El ministro aclaró el punto, luego de haberse conocido ayer el pedido de varios diputados bolivianos seguidores del líder cocalero Evo Morales, que le reclamaban al gobierno de Mesa imponerle a la Argentina esa condición «mientras Chile no acepte discutir la salida al mar».

• Sentido común

Según Bielsa, el planteo es de « absoluto sentido común» por lo que señaló que atender a ese reclamo es un «compromiso» que el gobierno argentino va a «extremar».

La idea de la gestión Kirchner es importar unos 4 millones de metros cúbicos diarios de gas, que llegarían a través de un viejo gasoducto inactivo desde 1999 y que funcionó por 27 años. Este volumen, según los cálculos argentinos, serviría para atender la demanda faltante en el invierno. Sin embargo, el precio no sería conveniente, ya que Bolivia vendería el combustible a un precio de 1,5 dólar por cada millón de BTU, mientras que dentro del país el precio de comercialización no supera los 0,5 centavos de dólar.

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