El Banco Nación subirá en los próximos días las tasas en dólares que ofrece por sus plazos fijos para atraer más fondos y así mejorar su capacidad de dar crédito en moneda extranjera. Esa decisión podría arrastrar a otras entidades del sistema financiero. Así lo confirmó ayer el titular de la entidad, Ricardo Lospinnato, quien explicó que el banco «paga no más de 2% en dólares en depósitos de al menos un año de plazo» y menos de 1,5% anual para plazos menores.
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Estos niveles se repiten, en realidad, en todo el sistema financiero. No es extraño, por lo tanto, que los depósitos en dólares hayan permanecido estancados durante casi todo 2005 en casi u$s 4.000 millones. El problema es que el crédito en moneda extranjera creció en forma importante: 51,4% en lo que va del año.
Esta situación plantea la necesidad de recuperar la capacidad de captación de depósitos en dólares para que siga aumentando a buen ritmo el crédito en esa moneda, que ya asciende a u$s 2.310 millones. Lospinnato no quiso detallar cuál sería el nuevo nivel de tasas, pero para captar fondos debería ubicarse en niveles más cercanos a 3% anual. Sería un rendimiento más bajo que el de las colocaciones en pesos (que está alrededor de 5% a 6% anual), pero que se acerca lentamente a los niveles internacionales. En los Estados Unidos, un plazo fijo a 90 días paga una tasa cercana a 4% anual tras el último incremento decidido por la Reserva Federal.
• Cifra insuficiente
El Nación tiene alrededor de u$s 400 millones en depósitos en moneda extranjera. Se trata de una cifra insuficiente para la nueva línea de crédito de largo plazo (10 años) que anunció la institución, que se ofrecerá oficialmente a partir del 1 de enero de 2006. El monto previsto para esta línea es equivalente a $ 4.500 millones y habrá líneas en pesos, dólares y euros.
Además, el Banco Central también salió a promover préstamos en moneda extranjera, que los bancos podrán otorgar a aquellas empresas que apliquen los fondos para importar bienes de capital. Se trató de la primera excepción que se hace desde 2002 para que las entidades puedan prestar a empresas que no generan dólares (como es el caso típicamente de las exportadoras).
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