12 de julio 2001 - 00:00

Proponen bajar gasto en $ 25.000 millones

"Necesitamos dar un zarpazo en el sector público: hay que bajar 25% el gasto público consolidado, que equivale a unos $ 25.000 millones, sin tocar para nada a los jubilados." La recomendación fue realizada ayer por el economista Orlando Ferreres. Pero no se trata sólo de un ajuste: «Tenemos que bajar ya los impuestos porque están ahogando la producción. Hay que reducir de entrada 3 puntos el IVA, llevarlo a 18% y sacar los impuestos internos que afectan al consumo. Eliminar renta mínima presunta, Ingresos Brutos y el impuesto sobre los intereses», dijo ayer a Ambito Financiero.

Ferreres fue viceministro de Economía, y desde hace varios meses viene elaborando junto a su equipo de economistas un plan para reducir el gasto público en forma rápida. La clave para bajar el déficit, mejorar el riesgo-país y volver a crecer, según explicó a este diario, es bajar todos los salarios del sector público que se vieron incrementados por antigüedad desde 1991 a un promedio de entre 3% y 5% anual, cuando en el mismo tiempo los salarios del sector privado cayeron entre 15% y 20%. Las siguientes fueron sus principales declaraciones.

Periodista: El mercado está muy convulsionado, ¿qué va a pasar ahora?, ¿hay realmente riesgo de default?

Orlando Ferreres: Todo esto era previsible porque se estaba gastando más de lo que ingresaba y no había forma de aumentar impuestos. No hay más crédito. El recorte que se va a hacer ahora es un sinceramiento. Ni siquiera dio tiempo para esperar a las elecciones porque hay gastos que no hay forma de pagarlos. Pero no estamos al borde del default. Hemos tenido dos postergaciones de pagos con el blindaje y el megacanje, ahora no nos sobra nada, pero no vamos a entrar en default.

P.: ¿Alcanza con el recorte en el gasto público que está pensando el ministro, de $ 4.500 millones?

O.F.: Acá necesitamos dar un zarpazo en el sector público: hay que bajar 25% el gasto público consolidado, que equivale a unos $ 25.000 millones, sin tocar para nada a los jubilados. Tenemos que bajar ya los impuestos porque están ahogando la producción. Hay que bajar de entrada 3 puntos el IVA, llevarlo a 18% y los impuestos internos que afectan al consumo. Llevar a cero los impuestos internos al agua mineral y a las gaseosas, por ejemplo. Y para hacer esto necesitamos bajar el gasto público. El gasto público aumentó de $ 40.000 millones en 1995 a $ 95.000 millones. El empleo público tiene aumento anual salarial por antigüedad desde 1991 de entre 3% y 5%. Esto evidentemente lo tenemos que pagar el sector productivo con mayor Impuesto a las Ganancias, mayor impuesto a la renta presunta. Por eso, hay que hacer una reducción de gastos de manera racional. Hagámoslo de una sola vez, como hicieron los suecos.

P.: Al lado de los $ 25.000 millones de rebaja que propone, $ 4.500 millones no es nada...

O.F.: Los $ 25.000 millones son para realizar a la vez una rebaja de impuestos. El recorte de Cavallo es una buena medida y sirve para calmar la ansiedad que había de que este gobierno no hacía nada para ajustarse a la realidad como hace cualquier ama de casa. Los principales países del mundo no tienen déficit sino superávit fiscal. Si se tiene déficit no se crece, porque sube el riesgo-país y con un riesgo superior a los 800 puntos entrás en recesión. Déficit fiscal es lo opuesto al crecimiento.

•Salarios

P.: Concretamente, ¿cómo se hace para bajar el gasto público en $ 25.000 millones de un día al otro?

O.F.: Desde 1991 hasta ahora los salarios del sector público crecieron entre 3% y 5% anual. Entonces, por un lado hay que recortar 20% los salarios del sector público. Entre Nación, provincias y municipios se gastan en salarios $ 30.000 millones al año. Con un recorte de 20% promedio, porque no sería parejo para todos, hay sectores donde no se les baja nada, el gasto se reduce en $ 6.000 millones. En el sector privado los sueldos ya bajaron entre 15% y 20%, y en ese período el Estado aumentó sueldos en 70% acumulado. Ahora hay que equipararlos. Para eso bajamos en el sector público y con ese ahorro reducimos impuestos para que el sector productivo pueda aumentar salarios. También hay que bajar 15% el gasto operativo en todas las jurisdicciones, y reducir 10% las inversiones planeadas del Estado. Postergarlas para más adelante. Con esto se elimina totalmente el déficit.

P.: ¿Con eso no se reactiva la economía?

O.F.: Sí, la medida sería explosiva en crecimiento económico, porque al eliminar el déficit y bajar impuestos la imagen cambia y en la Argentina hay montones de planes de inversión postergados. Lo mismo pasó con Suecia, entró en default en 1992 e hicieron reducción de todos los gastos en 25%. Cuando se decidieron a hacer este corte, el interés estaba en 500%, el desempleo en 16%, y ahora tienen interés de 5%, crecimiento 4% y desempleo 5%. Lo que pasa es que acá todo el mundo está esperando y nos estamos mirando unos a otros a ver quién paga el costo político de bajar el gasto público.

P.: La experiencia de López Murphy en bajar el gasto fue traumática. Y fueron sólo $ 3.000 millones; ¿por qué la gente respondería ahora en forma distinta?

O.F.: Pero López Murphy dijo que iba a bajar el gasto a la universidad, que iba a sacar la promoción a los combustibles en la Patagonia. No habló de bajar impuestos, para nada. Yo en cambio digo: bajemos impuestos. Y para bajar impuestos, a 9 millones de personas, que son las que trabajan en el sector privado, no le pedimos nada. Y a los 2 millones de personas que trabajan en el sector público les decimos: «Ustedes no perderán el trabajo, siguen perteneciendo a los 2 millones de personas que trabajan en el sector público, pero en lugar de ganar 48% más que en 1991, ganan 25% más. Reducimos así sueldos y gastos asociados.

P.: La gente está esperando el recorte del gasto político... ¿de eso no hay nada?

O.F.: Pero no es mucho, son sólo $ 3.000 millones.

P.: Los «ñoquis» siguen estando, sólo que ganando 25% menos...

O.F.: Esto entra dentro de los empleados públicos. Son difíciles de estimar los «ñoquis» porque habría que hacer una campaña para analizar las razones del gasto. En la provincia hay 50% de «ñoquis» que trabajan hasta las 13. Y hay 1.300.000 empleados provinciales. Hay un concepto equivocado del gobernador de pensar que porque le paga un sueldo a una persona creó un puesto de trabajo. Pero no creó nada, porque esa persona no produce nada, no transforma una cosa en otra, no hace nada. Es un puesto de gasto, no un puesto de trabajo.

P.: ¿Y si con todo esto la economía no crece?... ¿qué pasa?

O.F.: Hay expectativas de que Cavallo va a hacer andar la economía. Si en dos meses la economía no crece, la cosa se pone pesada. El empresario toma decisiones esperando que la economía crezca para julio o agosto.

Entrevista de Victoria Giarrizzo

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