Por suerte, las cosas repuntaron a último momento. De no haber sido así, la de ayer hubiera quedado como la peor jornada bursátil en lo que va del año. Es claro que no hablamos de los precios de las acciones, ya que el Dow tuvo una suba de 0,29 por ciento al cerrar en 9.217,35 puntos, mientras que el NASDAQ rompió finalmente su seguidilla de casi seis retrocesos consecutivos al repuntar 1,06%. El tema que tratamos es tanto o más importante que los precios; nos referimos al volumen negociado, que apenas alcanzó a superar los 1.000 millones de papeles en el NYSE y los 1.200 millones en el NASDAQ. Es cierto que estamos en plena temporada veraniega y que en las jornadas previas a las reuniones del Comité Abierto de la Reserva Federal suele producirse una retracción de los inversores, que prefieren esperar a ver qué pasa, antes de actuar. Pero, la caída del volumen se sintió como "exagerada". En realidad, las cosas fueron incluso peores de lo que indican los números, ya que la mayor parte de la actividad se concentró en la primera hora de operaciones, cuando las blue chips llegaron a trepar 0,66%, en tanto los papeles tecnológicos ganaban 1,46%. Una vez pasado el proceso de ajuste a la baja que se prolongó hasta el mediodía, nada ocurrió, salvo algunas tímidas operaciones de ajuste de carteras (se vendía Dow y se compraba NASDAQ, revirtiendo lo visto la semana pasada). Lo curioso es que, si bien hay un inmenso consenso en que el FOMC no moverá las tasas ni hará ninguna declaración rimbombante, la tasa de los treasuries se acercó al máximo del año, en tanto que el dólar volvió a retroceder frente a las principales monedas.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Dejá tu comentario