13 de octubre 2003 - 00:00

Ranking de las economías más dolarizadas del mundo

Ranking de las economías más dolarizadas del mundo
La adicción de países -y sus respectivos ciudadanos- al dólar sigue creciendo a lo largo de los años. Esa conclusión surge de un interesante trabajo difundido recientemente por el National Bureau of Economic Research y que fuera elaborado por Carmen Reinhardt (University of Maryland), Kenneth Rogoff (Harvard University, está dejando en estos momentos el cargo de economista jefe del FMI) y Miguel Savastano (Departamento de Investigación del FMI).

Obviamente la Argentina (por más que esté abandonada la teoría de dolarizar completamente su economía) no podía estar fuera del análisis realizado en este trabajo titulado «Adicto a dólares». El tema sigue generando diferentes investigaciones entre economistas no sólo por el mayor uso de la moneda norteamericana en el mundo sino también por las consecuencias que ello genera. Puntualmente, las limitaciones a medidas de política económica con gobiernos que se encuentran con que público y empresas utilizan más otras monedas que la propia en circulación. Y esos mismos gobiernos emiten deuda en otras monedas y no en la local.

Lo que primero cabe destaca en este estudio hecho sobre países en desarrollo en las últimas dos décadas es que se define a una economía parcialmente dolarizada a una en la que «familias y empresas tienen una fracción de su portafolio de inversiones en activos en moneda extranjera y/o en la que el sector público o privado tienen deudas denominadas en moneda extranjera». Por las dificultades que existen en medir las tenencias del público en dólares, como ocurre en la Argentina con los ahorros en el «colchón» o en cajas de seguridad de bancos, se excluyen del análisis, aunque de todas maneras no es obstáculo ello para las conclusiones a las que se llegan luego.

• Categorías

Se efectuaron diferentes categorías de dolarizaciones (con deudas externas y domésticas en esa moneda, con sólo domésticas o con sólo externas) y se diseñó un índice para medir la situación de cada uno de los países. Se pueden mencionar los siguientes elementos importantes del estudio efectuado por Reinhardt, Rogoff y Savastano:

Es notable el aumento en el grado y la incidencia de la dolarización que ocurrió en el mundo desarrollado entre principios de los '80 y fines de los '90. Se da no sólo por el uso del público de la moneda como ahorro sino que también por el crecimiento de los depósitos bancarios y la deuda emitida por empresas y gobierno en esa moneda.

• La tasa de inflación promedio es consistentemente más alta en países con un mayor grado de dolarización. Patrones precisos de que el crecimiento del producto y su volatilidad sí están en función del grado de dolarización de las economías.

Un tema relevante es que las exitosas caídas de la inflación, no han sido acompañadas por bajas en el grado de dolarización. Claramente esto es un elemento en la Argentina enraizado entre ahorristas, deudores y empresas, que tras los 13 ceros que perdió la moneda nacional en el siglo pasado, la caída de la inflación no ha logrado disminuir el pánico a ser sorprendido una pérdida significativa de los activos. De hecho, tras dos hiperinflaciones y más de 10 años de convertibilidad, cuando se esperaba que jamás el país volvería a sufrir alzas significativas de precios, 2002 culminó con un alza del costo de vida mayor a 40%. Ahora el propio presidente del Banco Central, Alfonso Prat-Gay, intenta que se vuelva a pensar en pesos, desdolarizar la mente de los argentinos, aseverando tal como indica la Carta Orgánica de esa entidad, que su rol es preservar el valor de la moneda, más que preocuparse por variaciones en el tipo de cambio. Tarea no sencilla cuando tantas promesas oficiales han naufragado sobre pronósticos de dólar y estabilización en los últimos 20 años.

Los pocos países que pudieron desdolarizar sus obligaciones en moneda extranjera en la plaza local, siguieron dos estrategias. Amortizaron el stock pendiente y discontinuaron la emisión de esos papeles, o bien directamente cambiaron la moneda de la deuda. México con los Tesobonos es un ejemplo del primer tipo. La Argentina con la pesificación de la deuda local, lo es de la segunda. No hace falta aclarar cuál es la más exitosa.

• Todos los grupos de economías dolarizadas se mueven en regímenes cambiarios en los que el tipo de cambio fluctúa entre bandas muy pequeñas. Los bancos centrales no permiten, cuando el tipo de cambio no es directamente fijo, que haya mucha fluctuación. La Argentina nuevamente, con la fuerte intervención que hace en el mercado diariamente el BCRA, es un caso típico.

• En el cuadro de países se pueden ver los diferentes grados de dolarización (promedio del índice 1996-2001 y sin considerar los casos en que la dolarización doméstica es baja y el grueso de la deuda en esa moneda está en manos de los gobiernos).

• La experiencia sobre desdolarización en general no es nada alentadora en los últimos 25 años. De 85 casos, sólo dos pudieron lograr una larga y duradera baja en la dolarización doméstica sin incurrir por ello en costos fuertes en intermediación financiera o fuga de capitales. Son Israel y Polonia. Entre los que pagaron ese costo, México figuraría.

En paralelo a este trabajo, puntualmente en el país, las estimaciones sobre los dólares en circulación fuera del sistema financiero han variado notablemente, llegando a u$s 35.000 millones pero siempre sin rigor científico para las estimaciones. Pero está claro que en la Argentina y Rusia es en donde más dólares circulan y por ello es que el propio Tesoro norteamericano cuando cambia de diseño los billetes focalizan su campaña publicitaria en estos dos países. Es lo mismo para empresas que como American Express recientemente lanzaron productos como el Secure Funds (para proteger a ahorristas en dólares contra el robo y pérdida de los billetes) sólo en Rusia y la Argentina.

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