La carne argentina podrá entrar en marzo a Chile, seis meses después de la detección del último foco de fiebre aftosa en el país. Según confirmaban los técnicos del país vecino, «la situación en la Argentina está controlada.
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Ellos están esperando los seis meses que exige nuestra legislación sin un nuevo foco», según el jefe del Departamento de Protección Pecuaria del Servicio Agrícola y Ganadero, Hernán Rojas, tras la visita de una delegación trasandina que recibió un resultado positivo de las medidas de control desarrolladas en el país.
Cuando se interrumpió el ingreso de las carnes argentinas a Chile, la exportación representaba 19% de las compras chilenas de ese producto, y alcanzaba cerca de 9.000 toneladas anuales. El resto de las importaciones llegaba desde Brasil (70%) y de Uruguay (11%). Ese 19% es sólo una parte de lo que Chile compraba en la Argentina antes de la crisis de 2000. Estuvo dos años cerrado y fue reabierto el 22 de octubre de 2002. Pocos meses después, estalló un foco aftósico en Tartagal y los chilenos volvieron a cerrar su mercado por precaución.
El organismo sanitario chileno prohibió cualquier importación de origen pecuario proveniente de la Argentina, similar medida que aplica en la actualidad para productos de Bolivia y Paraguay.
El reingreso a Chile es una noticia muy esperada por la exportación, ya que permite a los frigoríficos locales complementar el animal con los lotes que muchas veces no pueden ser enviados a otros destinos. Chile consume hoy una buena carne con cortes de calidad muy similares a los que la Argentina exporta a Europa.
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