A caso por ciertas versiones o por el abono de una serie de supuestos incentivos a la industria -de parte del ministro de Economía-, el caso es que se verificó la fuerte aparición de una corriente compradora, que estaba totalmente fuera de escena. La suba de 4,6% el viernes no se inscribió en los repuntes sólo emocionales, sino que, además, contó con la base negociada de unos $ 72 millones, que devolvió de pronto un ritmo con el que el mercado solía sostenerse bien, aun arriba de los 1.200 puntos. Y la diferencia del índice, llegando a un cierre con el máximo de la rueda en 1.142 puntos, se debió a ese espectacular «mix», desnivelado de modo notorio por las órdenes tomadoras.
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No es que haya faltado vendedor, pero una cuestión era estar preparada la oferta para abastecer unos $ 50 millones, o menos, de efectivo; y otra situación resultó al tener que afrontar una sobrecarga en la línea compradora: de más de $ 20 millones extra.
La brisa que recompuso heridos tejidos no abandonó a nadie del panel mayor, así es que dentro del ponderado apareció el caso de un Grupo Galicia con nada menos que 8% de suba, compartiendo el podio con Siderar. Allí nomás, se colocó la plaza de Solvay Indupa y su 7%, quedando TGS con 5% y, de allí hacia abajo, entre 3% y 4% de mejora.
En día de fuertes avances, el escenario cambió justo a tiempo de salvar la semana negativa.
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