La relación entre las pequeñas y medianas empresas y el sistema financiero ha cambiado radicalmente durante estos 40 meses de recesión: la mayor parte de las PyMEs ya no acuden a los bancos para buscar crédito y, en cambio, se financian con aportes de capitales de sus propios dueños, de amigos y créditos de proveedores.
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Esto está generando una subutilización de recursos y potencia la contracción de la inversión. Pero, además, incluso con la recesión, todavía existe 25% de las empresas industriales argentinas que están creciendo a 9% anual y que tampoco demandan crédito. La relación entre su nivel de endeudamiento bancario y sus activos es menor a 10%.
Esas son las principales conclusiones de un informe realizado por el Observatorio Permanente de las PyMIs Argentinas de la Unión Industrial Argentina (UIA) y que fue presentado ayer en las jornadas que se realizan en Parque Norte.
Según explicó el responsable del trabajo, Vicente Donato, este año el endeudamiento bancario de las PyMIs ha llegado a un mínimo histórico. «El tema es dramático. Aún en recesión 25% de las empresas industriales crecen y lo hacen sin acceso al crédito con lo cual la capacidad de crecimiento está siendo subutilizada», explicó Donato.
Reinversión
Lo cierto es que aún las mejores empresas del país, que crecen impulsadas por sus exportaciones a economías desarrolladas como EE.UU y Europa, no usan los bancos.
Las dificultades para acceder al crédito bancario y las altas tasas están agravando fuertemente la tendencia histórica de estas empresas de financiarse a través de la reinversión de utilidades.
Según explica el trabajo durante la mitad de los '90, casi 50% de las inversiones en maquinarias y equipos fue autofinanciado por las mismas empresas. Otro 20% de las inversiones lo fue por los proveedores y sólo 30% de la inversión fue financiado por los bancos.
«La financiación de la inversión de las PyMIs durante los últimos años estuvo demasiado condicionada por la generación de cash flow propio», explica Donato, agregando que «la situación de restricción financiera vigente impulsó procesos de ajustes que penalizaron excesivamente la inversión».
Según una encuesta entre las empresas, 71% de ellas señala que una inyección de capital le ayudaría a encarar una nueva estrategia de crecimiento.
Por último, Donato explicó que si se lograra una mayor penetración del sistema bancario entre las empresas y los bancos ganarían ambos sectores y destacó que con esta tendencia a no financiarse a través del sistema financiero, los bancos pierden plata.
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