Un fuerte rechazo encontró en la Legislatura porteña la idea de Aníbal Ibarra de subir los impuestos, esta vez para las empresas radicadas fuera de la Capital Federal que gobierna el frepasista. Ibarra quiere recaudar más para hacer ahora, sobre el final de su gestión, las obras públicas que mezquinó a los porteños desde que asumió el cargo. Tal vez crea -con cierta ingenuidad-que estas obras de "final de mandato" harán olvidar a los habitantes de la Ciudad de los avatares que tuvieron que soportar en los últimos tres años, con plazas ocupadas y calles rotas y sucias como pocas veces se había visto. Por caso, al asumir la Jefatura de Gobierno, Buenos Aires padeció una gran inundación. Se dijo que se harían obras para amortiguarlas, pero pasaron dos años y aún no hay solución. Ahora Ibarra, con poca intención de votos para ser reelecto, pretende aumentar un impuesto que repercutirá en el precio de los productos que compran los porteños. Se dice que recaudaría $ 100 millones más, en un presupuesto que es el tercero del país, pero parece que a Ibarra no le alcanzan $ 3.600 millones, como los programados para el año próximo. Distintos partidos políticos ya manifestaron su oposición al tributo y calificaron de oportunista el presupuesto 2003, adelantando su voto negativo al proyecto en la Legislatura.
Los diputados de la Capital Federal comenzarán esta semana el debate en comisiones del Presupuesto de gastos 2003 del distrito, con una fuerte oposición de casi todo el arco político contra la suba de impuestos que contempla Aníbal Ibarra en el proyecto. La Ciudad sufre el desastre de sus calles, el desacierto en la recolección de residuos domiciliarios, la demora en un acuerdo por su deuda pública que la mantiene en default, la invasión del espacio público sin resolución y abandonando el superávit de los últimos años por un déficit proyectado de $ 80 millones para el próximo ejercicio. El jefe de Gobierno porteño el anticipo de este diario de que espera que las cuentas de la Ciudad de Buenos Aires se incrementen con la duplicación de la tasa de Ingresos Brutos a las empresas radicadas fuera del distrito, pero que comercializan sus productos en él. Se elevará a 3% esa retención que es abarcativa para distintos rubros, desde alimentos hasta servicios. Inclusive afectará a la industria automotriz que ya tendrá repercusión en los impuestos que pagan los porteños en concepto de patentes, cuando a fin de año se actualice el monto del tributo de acuerdo con el aumento de los autos, lo que podría significar en promedio 30%, para incrementar los ingresos en ese concepto.
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En setiembre pasado se recaudó menos por ese tributo, con respecto al mismo mes que el año anterior, mientras que incrementó en 6% la recaudación de Ingresos Brutos y de Alumbrado, Barrido y Limpieza.
La sesión de aprobación del Presupuesto 2003 se hará sobre fin de año y dentro del debate de la ley tarifaria se incorporará el nuevo impuesto extramuro o extrazona, tal como se disimuló el año pasado el aumento en la alícuota que pagaban los supermercados y en transacciones financieras. Ese aumento para los hipermercados, como para las industrias radicadas fuera de la Ciudad, que se quiere implementar ahora, repercutirá sobre los precios al consumidor. El anterior quedó confundido en la elevación de precios que al mismo tiempo tuvieron los productos en las góndolas como consecuencia de la salida de la convertibilidad. El gobierno de Ibarra cree que el nuevo tributo pasará igualmente inadvertido.
«Como el que viene va a ser un año electoral, hicieron un presupuesto para la ocasión, para responder a circunstancias políticas del momento y a intereses del gobierno», opinó el peronista Guillermo Oliveri -vicepresidente de la Comisión de Presupuesto-, quien promueve la candidatura de Rafael Bielsa para jefe de Gobierno.
•Ajuste
De la UCR, Jorge Enríquez -promotor de la postulación presidencial de Ricardo López Murphy-se opone a « aumentar impuestos y sobre todo Ingresos Brutos que grava toda la cadena de comercialización ya que por aumentar impuestos no se va a recaudar más, eso es un disparate». El radical en cambio consideró que se « debería ajustar el gasto de $ 211 millones en ausencias injustificadas de empleados». Para defender a Ibarra salió el titular de la bancada Frente Grande, Marcelo Vensentini, quien dijo que con el impuesto extrazona « sólo se corrige la situación que existe con algunas empresas».
También Miguel Doy -auspiciante de Adolfo Rodríguez Saá a la presidencia de la Naciónsalió al cruce sobre la ley presupuestaria. Dijo que «es una mentira, un elemento de riesgo y engaño, el gasto incorpora obras públicas, que después no se van a hacer, como contra las inundaciones, ya que seguimos como antes de Cristo, esperando que no llueva para no inundarnos». Desde la izquierda se sumó a la disputa Patricio Echegaray, quien sostuvo que «el Gobierno porteño no piensa cambiar para nada la estructura tributaria».
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