El gobierno parece dispuesto a no reconocer ni renegociar jamás los títulos de quienes rechazaron la oferta. Suman u$s 24.500 millones, y en los números volcados por Roberto Lavagna en su presentación, ese monto desaparece. Este fue uno de los aspectos salientes del discurso del ministro en el que mostró la aceptación de 76,07% a la oferta y el margen positivo que deja en lo macroeconómico -obviamente no entre los inversores locales y externos- la alta quita con bajas tasas y largos plazos de pago. «No hay referencia a los bonos elegibles no presentados al canje, los cuales pueden permanecer impagos indefinidamente», amenaza la presentación oficial en una nota al pie.
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Roberto Lavagna tenía una colección de números positivos para mostrar ayer. Y los usó todos. Quizás sí debería haberse incluido aunque más no fuera al pasar una mención a Alan Greenspan y a Lula: con el boom que generaron ambos en los títulos de mercados emergentes, hicieron atractivos los nuevos títulos de la deuda para inversores y, en definitiva, ahorraron u$s 4.000 millones al país que deberían haberse utilizados como pago en efectivo o « endulzante» en caso de no haber existido el inmejorable clima que hubo a lo largo de todo el proceso.
Uno de los varios datos positivos de ayer es que 37% de la deuda argentina ahora está nominada en pesos. Es importanteporque el gobierno recaudaen esa moneda. La amenazaes que están indexados por el índice de precios, pero el PBI y la recaudación también suben de la mano de los precios. Se emiten títulos por u$s 35.238 millones, la deuda total es de u$s 125.283 millones, y la quita aplicada ascendió a 65,6%.
También incluyó un relación importante para medir cómo queda parado el país a futuro. Normalmente se toma la deuda total sobre el PBI como un termómetro de lo cerca que se está de un default. Pero es bien diferente que esa misma deuda esté emitida a muy largo plazo y prometa pagar una baja tasa. Este es el caso argentino. Por eso toma en cuenta Lavagna el valor presente de la deuda sobre el PBI, en el que lo muestra en una posición más cómoda en comparación con otros países, Brasil incluido.
En esta dirección, el ministro mostró datos con una colección de indicadores sobre la capacidad de pago: el de intereses y la deuda total en comparación con las exportaciones, con las reservas internacionales en el BCRA, con el PBI y con la recaudación impositiva. Lógicamente cuando se la compara con diciembre de 2001 se produce una mejora importante fruto de la alta quita. También Lavagna salió a defender su «creación»: el cupón que premia con la suba del PBI a los tenedores de los nuevos bonos. Tiene un costo alto por su pago anual para el país y la pregunta que se puede hacer es: ¿cuánto hubiera cambiado el resultado del canje si no hubiera estado este premio? Hay coincidencia en que muy poco. Pero el resultado obtenido hace olvidar todo.
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