Recomendaciones para los Kirchner

Economía

Para encarar una nueva estrategia que sea efectiva a la hora de frenar la inflación, Brodersohn recomienda primero comenzar con el reconocimiento de la gravedad del problema en las esferas gubernamentales, aunque hacerlo obligaría a reconocer un índice «10 veces más alto que la inflación internacional o cuatro veces más alto que el de los países de América latina si dejamos de lado Venezuela».

Este cambio de rumbo implicaría no sólo atacar la inflación, sino también rever el gasto público -abultado por subsidios que benefician a los sectores más ricos-, buscar una política monetaria compatible con tasas de interés reales positivas y remontar la credibilidad del país, además de neutralizar el atraso creciente del peso con relación al dólar y de atender otras asignaturas pendientes, como es la indexación de las jubilaciones según los salarios.

El economista admite que haría decrecer en un primer momento la expansión económica «sobre la que el gobierno construyó su poder político», pero remarca que una propuesta en contrario -favorecer la inversión y la oferta de bienes- sería «autista» en medio de la realidad inflacionaria que viven los argentinos.

  • Ironía

    Si se insistiera en ese camino, «la opción de política económica más seductora sería rezar para que Dios siga siendo argentino y nos siga favoreciendo con nuevos aumentos de precios internacionales», ironizó.

    La realidad es que hoy -sostiene- la gestión de Cristina de Kirchner no cuenta con una estrategia para atacar la inflación, más allá de «la muy obvia e irrelevante de mentir con el Indice de Precios», con el «planteo autista de hacer creer a la gente que los precios no suben y el problema no existe».

    Brodersohn aclara que si el objetivo es ponerles un techo a las negociaciones salariales, en las convenciones colectivas los sindicatos se guían más por la inflación real que por la publicada por el INDEC, y prueba de ello es que mientras la inflación real se calculó ese año en 17%, los aumentos de salarios en blanco rondaron 19,3%. O sea que a fines del año en curso «habrá una nueva ronda de aumentos salariales y una nueva espiralización de la inflación», adelantó.
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