26 de abril 2004 - 00:00

Recomiendan prepararse para "turbulencias"

Washington (Reuters) - El Fondo Monetario y el Banco Mundial enviaron un mensaje claro a América latina en la reunión en esta ciudad que concluyó ayer: la región debe prepararse para turbulencias, por lo que necesita reducir su abultada deuda y mejorar su ambiente para los negocios.

América latina, una región con fuerte inestabilidad política y récords en materia de incumplimientos de deuda, debe aprovechar las condiciones favorables que actualmente vive la economía mundial -de mayor crecimiento y tasas de interés bajas-para reducir sus vulnerabilidades, dijeron los organismos de crédito.

Brasil, la Argentina, México y Venezuela fueron mencionados en la reunión de primavera del FMI y el Banco Mundial, en relación con temas como el alto costo para hacer negocios, deudas elevadas, falta de avances en reformas estructurales y dudas sobre la sostenibilidad en el crecimiento
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La inestabilidad política es otro factor que atenta contra la estabilidad económica, según el FMI.

Los organismos de crédito, que prevén un buen 2004 para la región con un crecimiento económico promedio de 3,9%, recalcaron que los elevados precios de las materias primas -de los que se benefician países como la Argentina, Brasil y Chile-podrían debilitarse, lo que golpearía los saldos comerciales favorables y la actual bonanza exportadora.

«El ambiente de hoy no necesariamente va a continuar para siempre. Las tasas internacionales podrían subir, y esto tendría implicaciones para nuestros países y para cualquier país endeudado y que necesita flujos de capital», dijo David de Ferranti, vicepresidente del Banco Mundial para América latina.

• Méritos

En el caso de Brasil, el FMI reconoció méritos en su política fiscal y la mejora en el perfil de la deuda, pero dijo que la economía brasileña sigue siendo vulnerable debido a sus elevados compromisos financieros.

John Snow
, el secretario del Tesoro estadounidense, también mencionó problemas en esta área en los países emergentes, a los que recomendó aprovechar «las ventajas de la actual favorable circunstancia para implementar reformas que ayuden a consolidar una estabilidad duradera».

Lógicamente, también se habló de la Argentina: «Un mayor fortalecimiento de la expansión de la actividad dependerá en forma crucial de la restauración de la sostenibilidad fiscal, lo que incluye la reestructuración de la deuda soberana, el fortalecimiento del sistema bancario y resolver los problemas en el sector de energía», según
Anne Krueger, la directora gerente interina del FMI.

El grupo de los siete países más ricos del mundo (G-7) también mencionó a la Argentina como una de sus preocupaciones, indicando que el país necesita hacer más progresos para asegurar su recuperación económica tras vivir en 2002 la peor crisis de su historia.
Pese a las buenas perspectivas del organismo para la región este año, el FMI considera que muchos países latinoamericanos permanecen vulnerables, aunque remarcó que es improbable que las alzas en las tasas de interés mundiales hundan a los mercados en una crisis financiera, ya que esas alzas serán graduales.

El Fondo también reiteró su llamado a los países a ser cautelosos en temas fiscales.
«Tal como es el caso de la Argentina y otros países, está bien documentado que el impacto de la indisciplina fiscal afecta más a los pobres», dijo Agustín Carstens, el subdirector gerente del FMI en una conferencia de prensa al finalizar la reunión de primavera.

El FMI divulgó también un estudio en el que puso reparos a un proyecto de Brasil y de la Argentina para que el organismoflexibilice la contabilidad del superávit primario al que se comprometen los países en sus acuerdos de crédito
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La propuesta busca excluir de ese cálculo a las obras de infraestructura, pero el estudio indicó que los países deben demostrar la factibilidad comercial de sus proyectos.

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