Recuperar el crédito público
-
Finanzas en pareja: 5 consejos necesarios para potenciar tus ahorros en dólares y no terminar tu relación
-
Patentamientos de maquinaria agrícola crecieron 21,4% en marzo, ante mejores expectativas comerciales y financieras
La deuda no reestructurada engloba a más de 50.000 acreedores y a 150 bonos de diferentes monedas y jurisdicciones. Existen más de 1.000 juicios iniciados con y sin sentencia monetaria, con y sin protección de medida cautelar, y con y sin sentencia firme e inapelable ante la Corte Suprema de los Estados Unidos.
Semejante complejidad jurídica y financiera requería una estrategia firme y basada en la verdad. Pero también una negociación de buena fe que pudiese desatar una madeja que llevó a la Argentina al default de su deuda y a la pérdida del crédito público. Es lo que el presidente Macri le encomendó al equipo negociador, encabezado por el Ministro de Hacienda, Alfonso Prat Gay y el Secretario de Finanzas, Luis Caputo.
Este fue el principio de la solución. Se explicaron los excesivos intereses devengados; se rechazaron las presiones para firmar "acuerdos de confidencialidad" que buscaban abrir la puerta a tratamientos desiguales entre acreedores con similar estatus jurídico. Y quizá lo más importante, el equipo negociador logró hábilmente desenmascarar ante el juez Griesa y el mediador Daniel Pollak la estrategia de los fondos más agresivos, esa lacra del sistema financiero global que sólo buscaba dilatar una solución al conflicto para seguir acumulando intereses y punitorios desorbitantes. En su presentación, el ministro Prat Gay estimó este costo en u$s 156 millones anuales, sólo para el grupo de acreedores con sentencia pari-passu.
La nueva estrategia permitió un giro abrupto en la actitud de la justicia americana y obligó a los acreedores más duros a sentarse a negociar y, como luego se vio, a aceptar la oferta que hizo el equipo negociador ad referendum de la ratificación del Congreso de la Nación.
La acumulación de derrotas judiciales ponía a la Argentina en una situación de enorme debilidad. Sin embargo, y contra muchos pronósticos, se ha logrado una elevada aceptación de la oferta y una reducción importante de la deuda reclamada. Si el Congreso la avala, la oferta argentina habrá logrado reducir el monto total del reclamo desde u$s 18.824 millones a u$s 11.684 millones. Esto implica una quita del 38% del total reclamado o del 56% de los intereses acumulados. Si se consideran los acuerdos ad referendum ya firmados, la quita de intereses ronda el 40%.
El Congreso de la Nación tiene la decisión en sus manos. Afortunadamente, hoy podemos decir que mayoritariamente tenemos una dirigencia política a la altura de las circunstancias. Si logramos los consensos, entre todos habremos recuperado definitivamente el crédito público. Ese que se necesita para financiar las rutas y los caminos, las cloacas en los barrios carenciados, las escuelas y los centros de primera infancia que faltan por cientos en las zonas más postergadas del territorio nacional, y las obras de infraestrucutura que necesitan nuestras empresas para generar nuevos empleos.
Es hora de resolver el problema, sacarnos esta mochila de encima y seguir adelante.




Dejá tu comentario