15 de enero 2001 - 00:00

Reforma previsional: ni capricho ni orden del FMI

Con nuevos argumentos, el gobierno a través de Mario Vicens defendió ayer la decisión de Fernando de la Rúa de acudir a un decreto de necesidad y urgencia para aprobar la reforma previsional.

Según el secretario de Hacienda, este recurso «no fue un capricho ni el resultado de una negociación con el Fondo Monetario Internacional» sino que «se encuadra en las necesidades que tiene la economía nacional».

Obligados

Igualmente Vicens reconoció que «lamentablemente nos vimos obligados a recurrir a un decreto para sacar la reforma, porque el proyecto que presentamos en el Congreso durmió allí durante cinco meses», pero justificó a todo el Ejecutivo opinando que el texto del decreto «está prácticamente en línea de lo que efectivamente podría salir del Congreso, si es que hubiera una deliberación parlamentaria».

Para el funcionario, «no estamos poniendo este tema en la mesa de negociaciones como si fuera algo que hay que conceder para conseguir dinero.

Creemos que es absolutamente indispensable hacer estos cambios en el sistema jubilatorio, para que sea más solidario y disminuya la falta de cobertura».

Por otra parte, el funcionario pronosticó que durante este año, la Argentina
«va a crecer menos en los primeros meses y gradualmente irá mejorando», por lo cual estimó que la economía mejorará «no menos» de 2,5 por ciento. Para justificar su optimismo, Vicens indicó que «ya no tenemos la incertidumbre financiera, porque que para este año tenemos casi asegurados los pagos de los vencimientos de la deuda pública, tanto interna como externa».

Añadió luego que «esto hace que los inversores estén tranquilos, respecto de que la Argentina va a honrar sus deudas, y aún más: contamos con la expectativa de que la tasa de interés va a seguir bajando, con lo cual se reactivará la producción y el consumo».

Contexto

Dijo además que «al mismo tiempo, tenemos un contexto internacional que está mejorando con relación al que debimos soportar durante 2000».

En declaraciones radiales, Vicens consideró también que los problemas por los cuales atravesó la economía local durante 2000, sobre todo el encarecimiento de las fuentes de financiamiento, se debió a un «problema de expectativas y no de la realidad económica» y agregó que «la Argentina hizo un esfuerzo enorme en los últimos años, y si consolida lo que ha conseguido, está en condiciones de crecer y superar sus dificultades».

En esta línea, insistió con que, «de ahora en más, el esfuerzo de reducción del déficit fiscal no va a requerir de medidas tan traumáticas como las que tuvimos que tomar el año pasado». A la vez, resaltó que el gobierno aliancista debe «lograr que el Estado gaste en forma cada vez más eficiente, lo cual implicará que a mediano plazo, vamos a poder reducir la presión impositiva».

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