28 de julio 2026 - 17:58

Más presión sobre las jubilaciones: estiman que se necesitan 34 monotributistas para financiar un haber promedio

Mientras tanto, se necesitan solo 3,5 trabajadores asalariados registrados para financiar una jubilación promedio. Aun así, el empleo formal asalariado se encuentra en baja, mientras que avanzan los inscriptos al régimen de ARCA.

La precarización laboral y el envejecimiento poblacional representan un desafío para las jubilaciones futuras.

La precarización laboral y el envejecimiento poblacional representan un desafío para las jubilaciones futuras.

El crecimiento del monotributo como modalidad de inserción laboral está cambiando la forma en que se financia el Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA). Si bien el régimen permitió incorporar a millones de trabajadores independientes a una cierta formalidad, el bajo nivel de sus aportes, sumado a la elevada informalidad y al envejecimiento de la población, profundiza las tensiones sobre el financiamiento de las jubilaciones.

Actualmente se necesitan casi 34 monotributistas para financiar una jubilación promedio y 3,5 trabajadores asalariados registrados, según advirtió un informe del Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (IERAL). En el caso de una jubilación mínima con bono, la diferencia también es marcada, ya que se requieren 2,4 asalariados frente a casi 23 monotributistas.

Desde noviembre de 2023, se incorporaron 150.158 (+7,4%) trabajadores al monotributo, según datos desestacionalizados de SIPA hasta abril de 2026. En ese mismo período, los autónomos se incrementaron en 1.494 inscriptos (+0,4%) y el empleo registrado -que incluye privados, públicos y casas particulares- sufrió una pérdida de 329.667 puestos de trabajo (-3,2%), con una pendiente mayor en el sector privado (-235.419 ó -3,7%).

De esta manera, "la sostenibilidad del sistema ya no depende solo de la evolución demográfica, sino también del monto de los aportes que ingresan", señaló el informe.

Más monotributistas, pero con menor nivel de aportes

Actualmente, el SIPA cuenta con 10,3 millones de aportantes para financiar 7,5 millones de beneficios previsionales. Del total de quienes realizan aportes, el 74% corresponde a trabajadores en relación de dependencia, mientras que el 26% restante son independientes. Dentro de este grupo, 2,2 millones pertenecen al régimen de monotributo.

La participación del monotributo dentro del universo de aportantes más que se duplicó en casi tres décadas. Pasó del 9% en 1998 a más del 20% en marzo de 2026, según datos de la Fundación Mediterránea. En términos absolutos, los monotributistas que aportan al sistema crecieron de 513.000 a 2,2 millones, un aumento del 331%.

Sin embargo, esa mayor cantidad de contribuyentes no se traduce en un incremento equivalente de los recursos que recibe el sistema. Mientras que un trabajador asalariado aporta, en promedio, el equivalente al 11,2% de su ingreso, un autónomo contribuye con el 5,2% y un monotributista apenas con el 1,1%.

La brecha también se refleja en los montos nominales. En marzo de 2026, el aporte previsional promedio de un trabajador registrado alcanzó los $187.098 mensuales, mientras que el de un monotributista rondó los $19.215, es decir, casi diez veces menos.

La mayoría de los monotributistas está en las categorías más bajas

Esa diferencia entre el aporte de un empleado registrado y el monotributo se explica por la diferencia de categorías y que la mayoría de los inscriptos se encuenta en las escalas más bajas. Más de la mitad de los monotributistas que realizan aportes al SIPA se encuentran inscriptos en la categoría A, mientras que casi dos tercios se concentran entre las categorías A y B, las de menor facturación y, por ende, las que realizan los menores aportes previsionales.

"El régimen permitió incorporar al sistema previsional a millones de trabajadores independientes que, de otro modo, probablemente permanecerían fuera de la formalidad", destacó el trabajo.

Pero esa mayor participación de monotributistas coincide con un mercado laboral donde el 44% de los ocupados trabaja en la informalidad, lo que representa más de nueve millones de personas que no realizan aportes previsionales.

Adicionalmente al problema del mercado laboral argentino, se suma el cambio demográfico como uno de los principales desafíos. De acuerdo con las proyecciones del INDEC, la población de 65 años o más pasará de representar el 12% del total en 2022 al 17% en 2040. Al mismo tiempo, el índice de envejecimiento se duplicará: mientras que en 2022 había 55 adultos mayores cada 100 menores de 15 años, para 2040 esa relación llegará a 115.

En ese contexto, el sistema enfrentará una doble presión; por un lado, una mayor cantidad de jubilados y, por el otro, una proporción creciente de trabajadores que realizan aportes de menor magnitud.

Actualmente, los ingresos provenientes de aportes personales y contribuciones patronales no alcanzan para financiar el gasto previsional, que incluye el régimen contributivo, las moratorias, la Pensión Universal para el Adulto Mayor (PUAM) y los bonos. "El SIPA registra un déficit cercano al 2% del PBI y requiere transferencias del Tesoro Nacional para financiarse", señaló el informe citado.

La mirada hacia adelante de la Fundación Mediterránea

Para la Fundación Mediterránea, el debate sobre una eventual reforma previsional no debería limitarse a cuestiones como la edad jubilatoria o los requisitos de acceso, sino incorporar también la transformación que experimentó el mercado laboral en las últimas décadas.

Además, el estudio recordó que, en los últimos tres años, el haber medio perdió un 13% de su poder adquisitivo, mientras que la jubilación mínima con bono cayó un 20% en términos reales. En paralelo, cerca de un millón de personas mayores de 65 años continúa trabajando, equivalente al 4,6% del total de ocupados.

"La informalidad y la creciente participación de aportantes con contribuciones reducidas cambiaron la estructura del mercado laboral sobre la que fue construido el sistema. Reconocer esa transformación ampliará el diagnóstico y contribuirá al diseño de una reforma más consistente y sostenible", concluyó el informe.

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