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«Yo quiero gerentes o responsables de empresas que sean honestos, profesionales y que defiendan los intereses de las empresas», dijo. Toda una declaración de intenciones pese a que el número tres del nuevo gobierno socialista matizó que su equipo no iba a forzar ninguna dimisión, ya que los cambios les corresponde adoptarlos a sus respectivos consejos de administración. Pero antes del regreso de las vacaciones, el ministro de Industria, José Montilla, volvió a recordar la importancia de la honestidad y profesionalidad de los presidentes de empresas privatizadas: «El gobierno ni quita ni pone presidentes de compañías, porque eso corresponde a los accionistas. Ahora bien, lo lógico es que los accionistas tengan presente que quieren personas al frente de estas empresas que sean capaces, honestas». De nuevo, más nerviosismo en los despachos, aunque las aguas no tardaron en volver a su cauce a lo largo del pasado mes de setiembre. Las declaraciones de Solbes pronto fueron desechadas hasta por los propios aludidos, después de que La Moncloa les lanzase mensajes tranquilizadores.
Ahora, en el entorno de Francisco González (Chantada, 1944) no se cuestiona la posible salida del banquero, que se hizo en 2001 con las riendas del segundo gigante bancario del país, tras la estrepitosa marcha del ex copresidente EmilioYbarra y todos los consejeros procedentes del extinto BBV. Sin embargo, aunque desde la entidad se insiste en que hay una relación fluida con La Moncloa, lo cierto es que González no tiene buenas relaciones con Miguel Sebastián, asesor económico de José Luis Rodríguez Zapatero y que tuvo que dejar su puesto de director del Servicio de Estudios de la entidad.
Pizarro, por su parte, llegó a la presidencia de Endesa después de que se retiró su predecesor en el cargo, Rodolfo Martín Villa. El ejecutivo es consejero de la compa-ñía por la participación que tiene en la eléctrica Ibercaja, entidad que hasta hace poco también dirigía. A este alto directivo, amigo personal de González y de Alierta, siempre se le ha vinculado al PP --presidió la Confederación Española de Cajas de Ahorros en la época popular-, aunque colaboró con los socialistas en la expropiación de Rumasa.




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