En momentos en que el gobierno intenta reencauzar su relación con el Fondo Monetario y con los países del Grupo de los 7, empezando por España, el presidente Néstor Kirchner recibió ayer el respaldo del titular de Repsol YPF, Antoni Brufau, quien lo visitó en la Casa Rosada. El representante de la petrolera confirmó una inversión de 6.700 millones de dólares en nuestro país entre 2005 y 2009 (700 millones de los previstos originalmente), manifestó el interés en adquirir derechos sobre nuevas áreas de exploración y apoyó explícitamente el proyecto de integración energética con Venezuela, en el cual la empresa española aspira a tener un rol protagónico.
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Repsol trató de bajar el significado político de la reunión, y Brufau lo atribuyó directamente al compromiso de revisar con Kirchner el cumplimiento del plan estratégico de la empresa.
Consultado sobre un aumento en los combustibles, antes de que Brufau contestara, el ministro de Planificación, Julio De Vido, dijo que «ni el gobierno ni la empresa lo están pensando», con lo cual evitó la única respuesta que hubiera creado alguna crispación.
Brufau recordó que Repsol firmó con Petróleos de Venezuela (PDVSA) «un acuerdo muy importante de producciones y reservas con la Argentina», por el cual la petrolera española «tendría unos activos muy importantes en la faja del Orinoco con crudos pesados».
Agregó que YPF «tendrá las reservas en Venezuela, donde serán aligeradas, para luego traerlas a la refinería de La Plata donde serán procesadas de una forma mucho más potente».
Dijo Brufau: «Esta es la idea que estamos visualizando, está llena de complejidades y todavía faltan muchos años para que el primer crudo venezolano llegue aquí, pero en ello estamos».
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