Reservas: el Banco Central ratifica la meta y habla de "cambio de estacionalidad"

Economía

Sostienen que la guerra generó una distorsión en el flujo de importaciones y exportaciones. Apuestan a la sintonía fina en las compras al exterior y los desembolsos de multilaterales.

El temblor financiero y la dificultad del Banco Central para acumular reservas ponen de nuevo en el eje de discusión la meta pactada con el Fondo Monetario Internacional que exige para este año un crecimiento de u$s5.800 millones en las tenencias netas. En el primer semestre, habitualmente de mayores compras para la entidad monetaria, no se habrían superado los u$s 1.500 millones. No obstante, en el Gobierno aseguran que el objetivo se podrá cumplir. Confían en la “sintonía fina” para administrar el comercio, los desembolsos de multilaterales y explican que el contexto internacional produjo un cambio en la estacionalidad del flujo de divisas.

A pesar de los altos precios de los productos que conforman la canasta exportable de Argentina, las reservas crecen a cuentagotas. La explicación más concreta que encuentran en el gabinete económico para este fenómeno es la disparada de las importaciones, que habrían alcanzado en mayo su récord histórico superando los u$s 7.600 millones.

La recuperación económica demanda dólares, pero no es el único factor. En el Gobierno reconocen que el nivel de actividad no se condice con el caudal de importaciones. “En condiciones normales, este crecimiento debería sostenerse con no más de u$s 6.500 millones mensuales”, señaló un alto funcionario a este medio. Por eso, entienden que está operando un componente especulativo, empresas que adelantan compras para sobrestockearse y anticiparse a una posible devaluación. Apuntan a medidas de coordinación para aplicar “sintonía fina”.

Al mismo tiempo, señalan que opera un cambio de estacionalidad. “Los precios de la energía subieron muchísimo entonces el Gobierno está importando lo más anticipadamente posible y todo eso se pagó por adelantado. En julio va a haber pocos pagos y en agosto ya no habrá ninguno. Las compras del sector se anticiparon hacia adelante y nos generaron un déficit muy grande”, explicó el vicepresidente segundo del Banco Central de la República Argentina, Jorge Carrera.

Por el lado de las exportaciones el fenómeno es al revés. A pesar de que subieron mucho los precios, las ventas son lentas. Cómo consignó este medio ayer, en junio ya ingresaron más de u$s1.900 millones. En términos de dólares la liquidación es superior a la de años anteriores, pero no así en toneladas de granos. “Mucha gente se ha sentado encima de su silo esperando una devaluación”, señalan desde el Gobierno.

Los datos del Ministerio de Agricultura indican que de un total de 43,3 millones de toneladas, hasta el momento los agricultores vendieron 17,9 millones, por lo que todavía quedan por vender unas 25,4 millones. Por lo que en la entidad que conduce Miguel Ángel Pesce esperan que el ingreso de dólares esté espaciado durante todo el año, con un ingreso de divisas mayor al habitual durante la segunda mitad del 2022.

Según explican en el Banco Central, la demora en la acumulación de reservas, también se da por un retraso en los desembolsos de los organismos multilaterales de crédito. De acuerdo a fuentes oficiales, hay cerca de u$s 1.200 millones que deberían haber llegado pero por cuestiones “burocráticas” ingresarán en los próximos meses.

Con todo, en el Gobierno apuestan a que la salida de divisas desacelere su marcha una vez que las empresas empiecen a agotar el cupo de importaciones que tienen asignado por el Banco Central. En esa línea, afirman que “la meta de acumulación de reservas se va a cumplir”. Mientras tanto, el FMI prepara la lupa para la segunda revisión y las tenencias netas aparecen como la variable más comprometida.

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