21 de agosto 2007 - 00:00

Retenciones a carne y leche son apenas 0,5% de la recaudación

«Si las retenciones sobre carne y leche fuesen sustentadas en razones fiscales exclusivamente, hoy en día éstas carecerían de sentido. Su mantenimiento encuentra su razón de ser en la política de ingresos seguida por el gobierno», indica el último informe del Banco Santander Río.

Al analizar la política del gobierno que «busca subsidiar el consumo de carnes y leches, fijando un precio inferior al internacional como resultado de las retenciones, subsidio que lamentablemente es solventado exclusivamente por quienes producen los productos en cuestión», la entidad bancaria indica que «en el mundo se observa una fuerte reconversión en la elaboración de carnes y lácteos, al tender la producción de estos bienes a ser realizada con granos y cereales, en lugar de pasturas.Si bien en la Argentina dicho proceso ya está en marcha, todavía resta muchísimo camino por recorrer», afirma.

«Las restricciones a la expansión están ligadas a diversos motivos, entre ellos las retenciones a las exportaciones en carnes y lácteos, la prohibición de ventas al exterior y/o cualquier otra barrera cuantitativa que traba el libre comercio.»

  • Razón

  • A veces, tiende a pensarse que las retenciones a la exportación tienen una razón meramente fiscal -indica la entidad- dado que en conjunto, el total de retenciones a las exportaciones aporta al erario del gobierno nacional el equivalente a 2,3% del PBI, monto que resulta por demás importante dentro del total de recaudación del gobierno nacional.En 2006, las retencionessobre las exportacionesalcanzaron los $ 14.700 millones, monto 19% mayor que los $ 12.300 millones cobrados en 2005.

    «Argumentar que las retenciones a la carne y leche se mantienen por razones fiscales carece de sustento. Las retenciones a las exportaciones de leche, derivados y carnes apenas representa 0,5% de la recaudación total y tan solo equivale a 0,1% del PBI de 2006», afirmó la entidad financiera en su informe.

    Si las razones no vienen por el lado fiscal, ¿entonces por qué se mantienen? «Evidentemente, la política de ingresos seguida por la actual administración de gobierno, que favorece un tipo de cambio alto, con su correlato en salarios bajos, expresados en dólares de los EE.UU., presiona a las autoridades a inducir precios para la carne y los lácteos por debajo de los internacionales.»

    «Uno de los medios para lograrlo son las retenciones sobre las exportaciones de leche, sus derivados y la carne. Estas implican que el productor de estos bienes recibe un precio por debajo del internacional. Dicho menor precio equivale a un subsidio a los consumidorespor unidad de productoque es solventado en un ciento por ciento por los productores, quienes registran una rentabilidad inferior a la que obtendrían en ausencia de este impuesto no coparticipable», sostuvo Raúl Vázquez, de Santander Río.

  • Planteo

    Esta orientación de la política económica se evidencia si se tiene en cuenta que funcionarios del gobierno han dejado en claro, en repetidas oportunidades, que plantear la eliminación total de las retenciones y la liberalización absoluta de las exportaciones para aprovechar los beneficios de un tipo de cambio competitivo implicaría alentar un violento incremento de precios, que dejaría a los consumidores fuera del alcance de los alimentos.

    «El debate sobre tipo de cambio alto, bajos salarios en dólares y la necesidad de subsidiar el precio de la carne y los lácteos se contrapone a otras alternativas de política que plantean un tipo de cambio real un poco más bajo que el de hoy en día, salarios en dólares más altos y ausencia de retenciones a las exportaciones agropecuarias», reconoce el analista.
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