7 de febrero 2001 - 00:00

Ruckauf prometió bajar impuestos del transporte y desgravar biodiesel

Carlos Ruckauf anunció el envío al Parlamento provincial de dos proyectos para reducir la presión impositiva sobre el transporte de pasajeros y de carga.
Luego de fracasar en un intento similar -en agosto firmó un convenio con los empresarios del sector que luego fue rechazado por los legisladores-, ahora Ruckauf reedita su promesa.

Es una rebaja sustancial que prevé llevar de 3 a 1,5 por ciento la alícuota de Ingresos Brutos y podar 20 por ciento el impuesto automotor a los transportistas.

Por esta vía, el gobernador espera instrumentar una rebaja que anunció ruidosamente ocho meses atrás pero que fue abortada por los legisladores -PJ y Alianza unidosen diciembre pasado.

En el prometido paquete de proyectos auspicia, además, la desgravación impositiva del combustible biodiesel que comenzó a desarrollarse, casi artesanalmente, en el país.

Al respecto, el mandatario afirmó que ese proyecto permitirá «lograr un nuevo combustible a bajo costo para el campo, y más mano de obra para los trabajadores rurales».

No detalló, sin embargo, que la desgravación de los combustibles depende exclusivamente de la Nación; por tanto, desde Buenos Aires sólo se pueden enviar gestos.

Con eso endulzó al agro, que ayer festejó la firma de un convenio para implementar el Plan Agroecológico Sustentable que, se espera, generará nuevos puestos de trabajo.

Ruckauf concentró a la Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores (UATRE) -gremio ligado a
Eduardo Duhalde-para repartir promesas.

Aunque en el medio está el INTA, Ruckauf afirmó que la provincia aportará a los trabajadores rurales «recursos humanos, financieros y de infraestructura».

Allí estaban para aplaudir, cada cual por su parte, el camionero
Hugo Moyano, el aliado sindical del bonaerense; Saúl Ubaldini; Gerónimo Venegas de UATRE; el vice Felipe Solá; el ministro de Agricultura, Haroldo Lebed, y el titular del INTA, Guillermo Moore de la Serna.

Moyano devolvió las gentilezas de Ruckauf al ponderar el plan para reactivar el sector agrario porque «el campo es la última industria que queda en pie en el país».

Y repartió elogios contra su aliado bonaerense. Halagó la «celeridad» de la provincia para poner en marcha el plan agropecuario, comparándola con los ritmos del gobierno nacional, que «está completamente desacelerado».

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