31 de marzo 2005 - 00:00

Salarios: Gobierno sale a frenar negociación UIA-CGT

Roberto Lavagna no ocultó su enojo con la cúpula de la Unión Industrial por haberse sentado a negociar salarios con la CGT y se lo hizo saber a los dirigentes de la UIA, a los que recibió ayer en el Palacio de Hacienda. La actitud del ministro se explica porque cree en las expectativas negativas sobre la economía que generaron esas conversaciones. También le molesta el intento de su colega de Planificación, Julio De Vido, de asumir un rol protagónico en la negociación salarial. Lavagna enfatizó la necesidad de cortar todo contacto entre la UIA y la CGT, y les recordó a los dirigentes empresarios que el ámbito donde se habla de salarios es el consejo creado «ad hoc» el año pasado (que tampoco avanzó en lo absoluto). Admitió el ministro que la idea de aumentos por productividad contaba con el apoyo del gobierno, pero no planteada en los términos y en el ámbito en que lo hizo la UIA.

Roberto Lavagna, acompañado por Miguel Peirano (secretario de Industria), recibió a la cúpula de la UIA encabezada por Alberto Alvarez Gaiani y Héctor Méndez. Entre otros, estuvieron Federico Nicholson, Juan Carlos Sacco, Luis Betnaza y Héctor Massuh.
Roberto Lavagna, acompañado por Miguel Peirano (secretario de Industria), recibió a la cúpula de la UIA encabezada por Alberto Alvarez Gaiani y Héctor Méndez. Entre otros, estuvieron Federico Nicholson, Juan Carlos Sacco, Luis Betnaza y Héctor Massuh.
Vino la orden de silencio para los empresarios: el ministro Roberto Lavagna no sólo les pidió cesar de inmediato cualquier negociación con la CGT, sino que no hablen con la prensa de lo conversado ayer en su despacho del Palacio de Hacienda. El centro del enojo del ministro con los dirigentes de la Unión Industrial Argentina (UIA) fue por el posible recalentamiento de la economía que podían producir las expectativas que generaban las conversaciones iniciadas en diciembre por la central fabril con los sindicalistas.

Antes y después de la reunión celebrada en el 5° piso de Hipólito Yrigoyen 250, voceros de Lavagna se esforzaron más allá de lo razonable, por intentar convencer a los periodistas de que el ministro y los industriales no hablarían de salarios, cuando en realidad que hubiera una reunión de ese tipo sin tocar uno de los temas cruciales de la economía hoy, era poco menos que creíble.

• Mecanismo

Y si bien es cierto que Lavagna y el secretario de Industria, Miguel Peirano, expusieron una serie de proyectos tendientes a mejorar la competitividad de la industria (reducción de las retenciones del excedente sobre las exportaciones del año pasado;devolución anticipada del IVA para inversiones, tasas subsidiadas para las pymes del interior, el RAFA, etc.) la situación salarial dominó el cónclave.

Según trascendió -porque los empresarios apagaron todos sus celulares y se negaron a responder llamados-Lavagna les reprochó en duros términos las gestiones encaradas con la CGT. Cabe recordar que hace un par de semanas había denostado las «negociaciones de cúpulas que no sirven para nada».

El ministro habría admitido que la idea de la UIA -desde la crisis hasta la fecha, ajuste por inflación y, de aquí en más, por productividad-era interesante, pero no fue aceptada por la CGT y además provocó expectativas desmesuradas que ahora habrá que desactivar. Uno de los mecanismos elegidos para bajar esas expectativas fue negar que en la tarde de ayer se hablara de la cuestión salarial.

Sin embargo, alguno de los dirigentes empresariales (
Alberto Alvarez Gaiani, Héctor Massuh, Héctor Méndez, Juan Carlos Sacco, José Ignacio de Mendiguren, Luis Betnaza, Adrián Kaufmann Brea y Daniel Funes de Rioja estuvieron ayer en Economía) le recordó a Lavagna que la propuesta original estaba bastante en línea con lo expresado por el propio ministro y hasta por Néstor Kirchner.

• Razonables

Lavagna habría respondido que los términos del planteo eran razonables, no así el ámbito en que se habían producido (de nuevo, una « negociación de cúpulas») y mucho menos la pretensión de la UIA y de la CGT de que fuera el gobierno quien diera el « paraguas» para bendecir el acuerdo. Cabe recordar que uno de los impulsores principales de la intervención oficial para prohijar ese pacto era el ministro de Planificación, Julio De Vido, cuyas relaciones con Lavagna históricamente han atravesado más turbulencias que cielos claros.

De todos modos, la negociación UIA/CGT había entrado en una vía muerta hace más de un mes, luego de una recordada reunión en el sindicato de taxistas en la que se «colaron» representantes de gremios de servicios (la UIA siempre sostuvo que su acuerdo sólo sería para los trabajadores fabriles) como
Andrés Rodríguez de UPCN, que llegó a pedir la redolarización de los salarios a valores de diciembre de 2001.

A pesar de que los dirigentes de la UIA se levantaron y se marcharon casi de inmediato al oír ese planteo, es un hecho que las charlas con otros dirigentes de la CGT (en especial con
Hugo Moyano) continuaron por otros canales más discretos y menos abiertos a otros sindicalistas. Esos contactos proseguirán, siempre «por debajo de la mesa», a pesar de la recomendación en contrario de Lavagna.

S.D.

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