No fue tan fructífera -como diplomáticamente señaló el FMI- la reunión de Rodrigo de Rato con Roberto Lavagna. Hubo disconformidad, dicen, por el escaso margen de maniobra del ministro para ciertas demandas («debo consultar con el Presidente», respondió varias veces); tampoco satisfizo el modelo económico que plantea Lavagna y, menos, la contabilidad presentada por el canje. Pero lo que más sorprendió y molestó, en todo caso, fue la mínima autonomía de vuelo del ministro.
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