Todo debidamente desprolijo, mezclado, incorporando señales y datos de donde se pudiere, lo que constituye el viejo "salpicón" de nuestras abuelas y que resulta menú habitual para los mercados de ahora. Primero, el temor calando con nuevo incremento en tasas, después ciertos ratios aportados desde la Reserva Federal -con la correspondiente interpretación que le dan los "boys"- y, en definitiva, recintos que se preparaban, con los casos puestos, y terminaron tomando sol en la playa. Obviamente, a partir de un resultado en Shanghai que volvía a abrir el juego -de madrugada-con su correspondiente cuota alcista: 2,6 por ciento. Y después, con el principal referente, un Dow Jones consiguiente rebote de buenas proporciones: 1,31 por ciento. Lo que se fue irradiando encontró al Bovespa haciéndose eco con 2,3 por ciento de aumento.
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Y al ingresar Buenos Aires, la suma resultó más módica, aunque debe recordarse que en los momentos bajistas estaba resistiendo mejor que el resto.
Se tocó fondo intradiario en sólo 2.148 puntos, se alcanzó un repunte hasta el máximo de 2.170 y se concluyó en zona cercana: 2.168 unidades y casi 1% de suba.
Parecido ritmo
No se alteró en demasía el ritmo de órdenes, llegando a los 60 millones de pesos de efectivo y con un "mix" que se fue cambiando de color. Predominio de compras, con el segmento "cauciones" dando un salto notable: a los $ 177 millones. Lo mejor, en general, para Capex y su 5,3 por ciento, después Molinos Río afirmando su gran momento con 3,4%. Por las bajas, Introductora y casi 8 por ciento, Morixe con 3,3 por ciento y entre las clásicas el papel de Celulosa: baja de 2,6%. Muy buena respuesta en dos títulos clave, Tenaris y Grupo Galicia, superando 1,6 por ciento en ambos casos.
Junto con las petroleras brasileñas, un "tridente" mayor que afirmó la reversión y aseguró el resultado. La Bolsa respiró.
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