Se acentúa en el mundo la moda de bajar impuestos
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En un momento en donde finalmente se comienza a hablar de reducir impuestos en la Argentina, resulta interesante sintetizar las principales experiencias exitosas en el mundo. Ale-mania aprobó el año pasado rebajas por u$s 24.000 millones, para fomentar el crecimiento de los próximos cinco años, mien-tras que Italia planea una reducción de u$s 7.500 millones para incentivar a las PyMEs del sur. Francia anunció en 2000 una importante rebaja fiscal, que redujo de 50 a 33% el impuesto sobre la renta de sociedades, eliminó el Impuesto de Circulación y disminuye los impuestos al trabajo. También se anunció una rebaja de 30% del impuesto a los combustibles para usos agrícolas.
Aquellas PyMEs que aumenten durante el año la cantidad de empleados tienen libertad total de amortización. Mientras esta ingeniosa medida se estimula al mismo tiempo el empleo y la inversión, premiándose a las PyMEs creadoras de empleo. Asimismo, estas empresas gozan de una tasa reducida de 30%, mientras que la alícuota para las grandes compañías es de 35%.
También se incentivaron las inversiones en el exterior, permitiendo la libre deducción de las pérdidas de las empresas españolas en todo el mundo y desgravando completamente las utilidades repatriadas. Esta inteligente política fiscal no sólo indujo un alto nivel de creación de empleo y crecimiento económico, sino que permitirá a España alcanzar el equilibrio fiscal durante el año 2001.
Otra extraordinaria reforma fiscal orientada a la baja de impuestos fue llevada adelante por Irlanda, donde el impuesto a la renta de sociedades se redujo de 38 a 32% y la tributación sobre las ganancias de capital se redujo a la mitad (de 40% a 20%). Asimismo, el gobierno alcanzó un acuerdo con la Comisión Europea para aplicar una tasa diferencial de 12,5% a las compa-ñías que se dediquen a actividades de trading. Los aportes salariales a cargo de los empleados se redujeron de 5,5% a 4,5%, mientras que las contribuciones salariales a cargo de las empresas se mantuvieron a 12%, con una tasa diferencial de 8,5% para salarios menores.
En la Argentina, resulta indispensable la eliminación de los impuestos distorsivos sobre la renta presunta y los intereses. Debe disponerse asimismo un régimen diferencial a favor de las PyMEs creadoras de empleo y avanzarse definitivamente en la sustitución de Ingresos Brutos.
Los cálculos que habitual-mente se hacen para justificar la inercia ante estos temas, poco aportan. Se trata de mediciones estáticas que asumen como premisa que ante una reducción de impuestos inteligentemente instrumentada, nada pasará con la economía. Es un error perder de vista la perspectiva dinámica con que deben analizarse las reducciones impositivas. La Argentina debe aprender de la experiencia mundial y superar de una vez por todas el temor a subirse a un mundo que crece y avanza.



