22 de febrero 2005 - 00:00

Se agrava Ezeiza: en la mira otros organismos del Estado

Aunque el presidente Néstor Kirchner se haya esmerado ayer en intentar despegar al gobierno del caso Southern Winds, la Justicia puso ya la mira en los organismos de inteligencia y de seguridad estatales. La SIDE, la Secretaría contra la Drogadicción y la propia Aduana tenían información de la aparición de la droga en el aeropuerto de Barajas y no la compartieron con los jueces ni con el nivel más alto del Poder Ejecutivo. Conocían, además, que existían sospechas de que vuelosde Southern Winds eran utilizados para traficar. La DEA y la Interpol habían pasado ese dato. Es sospechoso el "pacto de silencio" de los espías. Por lo tanto, el caso Ezeiza no fue un problema de la Fuerza Aérea. La regla de oro en las fuerzas de seguridad es informar siempre hacia arriba sobre una investigación que es grave: sea secuestro, terrorismo o narcotráfico. Quién frenó la información y por qué el Presidente puede decir hoy que se enteró seis meses después es lo que se pretende establecer. Crece, además, la conjetura de que el caso de las valijas con 60 kilos de cocaína le sirvió a la Aduana para recuperar el control perdido de Ezeiza y liquidar a la Policía Aeronáutica. Por lo pronto, el juez Carlos Liporace avanza en la extradición de dos españoles detenidos en Cádiz por cocaína, que habrían canjeado en España una reducción de pena para revelar cómo se traficaba drogas de Buenos Aires a Madrid.

Los organismos de inteligencia y las fuerzas de seguridad deberán explicar a la Justicia por qué no informaron sobre la aparición de los 60 kilos de cocaína en el aeropuerto de España, pese a que las autoridades ibéricas habían puesto en conocimiento a Interpol del caso y a la misma embajada argentina.

Con esta acción, la Justicia extendió la sospecha de una trama de complicidades a la esfera de organismos del Estado que debieron reportar el ilícito y no lo hicieron.

Por caso, el juez Carlos Liporace se enteró en octubre del hallazgo de la droga en Barajas. Y lo conoció porque a su juzgado llegó la denuncia de un testigo de «identidad reservada» que, después, se supo era el gerente general de la empresa Southern Winds, Christian Maggio.

Más grave aún, el jefe de Estado dice haberse enterado seis meses después. O hubo demasiada omisión o al presidente lo engañaron sus funcionarios.

Algunos de los que deberán explicar por qué no se dijo nada del cargamento de drogas es el jefe de la SIDE, Héctor Icazuriaga y su segundo Francisco Larcher. El «Señor 8» -como se lo denomina en el argot de los espías- es un hombre de mucha llegada a Kirchner y se ocupa de la información de adentro de la secretaría, la Triple Frontera y lo que ocurre en el ámbito judicial.

La SIDE tiene una base de operaciones en la estación de Ezeiza, que era comandada por Alejandro Patricio. Este «topo» fue relevado de sus funciones cuando se produjo el escándalo, como adelantó este diario como primicia el 30 de enero pasado. Fue la primera información que dio la prensa sobre este affaire.

•Advertencia

Algunas fuentes afirman que la SIDE se enteró del tráfico de drogas por Ezeiza durante el secuestro de Patricia Nine y que la DEA le había advertido que los vuelos de Southern Winds eran «una caja para transportar cocaína».

También aparece comprometida la situación de la Aduana, a tal punto que podría ser separada del caso. Se sospecha que los aduaneros conducidos por Ricardo Echegaray conocían al detalle la incautaciónde drogas en España.

Se afirma que cuando la fiscal
Gabriela Ruiz Morales terminó de escuchar al « testigo de identidad reservada» (léase Maggio) llamó a la Aduana para que se investigue la denuncia. Un oficial de ese organismo le dijo: «Ya estamos detrás de eso». ¿

Desde hacía cuánto tiempo la Aduana estaba detrás del caso del transporte de la droga por SW?, ¿por qué no lo informó a la Justicia, al jefe de Gabinete o al mismo presidente?


Hay dos explicaciones sobre esto: que sus investigadores estaban «caminando» el caso, es decir, siguiendo pistas y en busca de los traficantes. O, que la Aduana haya aprovechado el episodio para liquidar a la Policía Aeronáutica y quedarse con el control del aeropuerto internacional de Ezeiza.

La Aduana no desconocía que el jefe de aeropuerto, sobre quien recae toda la seguridad de la estación aérea, era el comodoro Alberto Beltrame, cuyo hijo Walter aparecía como el hombre que facilitó la carga de las cuatro maletas con 60 kilos de cocaína. No es un detalle.

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